
La remolacha en Castilla y León afronta en 2026 una situación crítica tras la decisión de Azucarera de no renovar contratos con agricultores, un hecho sin precedentes que amenaza la viabilidad del cultivo en la región. La nota de prensa dice que esta medida afecta a un número indeterminado de productores y rompe con la estabilidad histórica del sector .
La organización agraria ASAJA ha elevado el conflicto al máximo nivel institucional, solicitando amparo directo al presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, ante lo que considera un golpe estructural al modelo productivo de la remolacha en Castilla y León.
El comunicado de prensa asegura que esta decisión se produce en un contexto especialmente delicado, marcado por el cierre reciente de dos fábricas clave: Miranda de Ebro (Burgos) y La Bañeza (León), lo que ya había debilitado la capacidad industrial del sector .
Qué ha decidido Azucarera y por qué cambia todo el escenario
La decisión de Azucarera rompe por primera vez el modelo de contratación tradicional al excluir a determinados agricultores de la campaña 2026/2027. Esta medida introduce un cambio radical en la relación entre industria y productor.
El argumento que esgrime la empresa, según la nota de prensa, es que los agricultores afectados presentan bajos rendimientos por hectárea y que, con precios en torno a 36 €/t, no cubrirían costes de producción .
Sin embargo, ASAJA desmonta esta justificación con tres puntos clave:
- La mayoría de agricultores no cubren costes incluso con buenos rendimientos.
- La rentabilidad depende en gran medida de las subvenciones de la PAC.
- El modelo de “contrato compartido” de la propia industria ha influido en esos bajos rendimientos.
Este último punto es especialmente crítico: el comunicado de prensa asegura que el agricultor actuaba como un “mero trabajador” bajo dirección técnica de la propia empresa, lo que desplaza parte de la responsabilidad productiva hacia la industria.
Impacto directo en la PAC y en la viabilidad de las explotaciones
La eliminación de contratos no solo afecta a la rentabilidad, sino también al cumplimiento normativo de las explotaciones.
La nota de prensa dice que los agricultores pierden una herramienta clave para cumplir con requisitos de la Política Agraria Común (PAC), como:
- Diversificación de cultivos
- Rotación obligatoria
- Eco-regímenes
Además, esta decisión compromete los compromisos agroambientales firmados en 2023 por un periodo de cinco años, lo que genera un problema legal y económico añadido .
En términos prácticos, esto significa que muchos productores podrían:
- Incumplir condiciones de ayudas
- Perder subvenciones
- Tener que reestructurar completamente su explotación
El silencio de la Junta y la presión institucional de ASAJA
El conflicto no solo es empresarial, también es político. ASAJA denuncia la falta de respuesta de la Consejería de Agricultura, pese a haber sido informada previamente de la situación.
El comunicado de prensa asegura que la Junta no se ha pronunciado ni sobre esta decisión ni sobre las quejas formales presentadas semanas antes .
Ante este escenario, ASAJA exige:
- Una respuesta inmediata y contundente
- Defensa activa del sector remolachero
- Cumplimiento del compromiso político adquirido tras el cierre de fábricas
El trasfondo es claro: si la administración no interviene, el cultivo podría entrar en un proceso acelerado de abandono.
El problema estructural: precios, costes y ley de la cadena alimentaria

El conflicto pone en evidencia una contradicción estructural del sector.
Por un lado, la Ley de la Cadena Alimentaria prohíbe contratos que no cubran costes. Por otro, el propio sistema productivo hace que muchos agricultores operen por debajo de ese umbral.
ASAJA señala que:
- El precio actual de 36 €/t es insuficiente
- La rentabilidad real depende de ayudas públicas
- La industria utiliza este argumento para justificar exclusiones
Esto genera un círculo vicioso:
- Precios bajos →
- Falta de rentabilidad →
- Exclusión de agricultores →
- Reducción del cultivo →
- Mayor dependencia industrial
Reivindicaciones clave: igualdad, precios y capacidad industrial
ASAJA no solo denuncia, también plantea soluciones concretas.
El comunicado de prensa recoge tres grandes reivindicaciones:
1. Igualdad de trato entre agricultores
Sin discriminación por tamaño de explotación o distancia a fábricas.
2. Política de precios competitiva
Exigen que Azucarera se alinee con su competencia directa, especialmente ACOR.
3. Mejora de la capacidad industrial
Solicitan inversiones para limitar la campaña a un máximo de 90 días, evitando pérdidas.

Un problema añadido: el alargamiento de la campaña
Uno de los puntos menos visibles pero más críticos es la duración de la campaña.
El comunicado de prensa asegura que el alargamiento de la campaña:
- Deteriora la calidad de la remolacha
- Reduce el volumen útil
- Provoca pérdidas económicas
- Retrasa las siembras del siguiente ciclo
Esto convierte el problema en estructural, no puntual.
Perspectiva: ¿está en riesgo el futuro del cultivo?
La suma de factores dibuja un escenario preocupante:
- Reducción de contratos
- Dependencia de subvenciones
- Falta de respuesta institucional
- Problemas industriales
- Rentabilidad negativa
Todo apunta a una posible reducción significativa de la superficie de remolacha en Castilla y León a medio plazo.
Conclusión: un punto de inflexión para el sector remolachero
El conflicto entre ASAJA y Azucarera marca un antes y un después en el cultivo de remolacha en Castilla y León. No se trata de una decisión puntual, sino de un cambio estructural que afecta a contratos, rentabilidad, normativa y futuro del sector.
Si no hay una intervención clara por parte de la administración y un reajuste en el modelo industrial, el cultivo podría entrar en una fase de declive acelerado.

Preguntas frecuentes sobre la crisis de la remolacha
A continuación, se responden las principales dudas sobre este conflicto que afecta al sector agrario en Castilla y León:
¿Por qué Azucarera no renueva contratos?
Porque considera que algunos agricultores tienen bajos rendimientos y no cubren costes con precios actuales.
¿Qué precio se está pagando por la remolacha?
En torno a 36 euros por tonelada, según la nota de prensa.
¿Qué papel juega la PAC en este conflicto?
Es clave, ya que la remolacha ayuda a cumplir requisitos de rotación y permite acceder a ayudas.
¿Qué pide ASAJA a la Junta?
Una intervención inmediata para proteger a los agricultores y garantizar igualdad de trato.
¿Qué consecuencias puede tener esta decisión?
Pérdida de rentabilidad, abandono del cultivo y reducción de superficie remolachera.







