
La campaña de siega de cereal 2025 ha comenzado en Segovia con un adelanto notable respecto a años anteriores. Las altas temperaturas registradas a finales de mayo han precipitado el inicio de la recolección, marcando el comienzo de una temporada que, aunque prometía ser excepcional, se ha visto duramente afectada por una profunda crisis tanto por factores climáticos como por la situación económica del sector.
Desde ASAJA-Segovia se alerta de una situación crítica y estructuralmente insostenible para el cerealista segoviano. A pesar de que la cosecha estaba bien presentada en sus primeras fases, los precios de mercado son tan bajos que los agricultores no obtendrán beneficios, generando un clima de desánimo y preocupación creciente entre los productores.
Una campaña condicionada por el calor, los hongos y el granizo
La provincia de Segovia concentra una de las mayores superficies dedicadas al cereal de toda Castilla y León, y por tanto del país. Miles de agricultores viven directa o indirectamente de esta actividad. Sin embargo, la ola de calor de mayo ha provocado un estrés térmico importante en los cultivos, mermando los rendimientos esperados en muchas zonas.
Los trigos han sido los más afectados, principalmente por la aparición de hongos, que han reducido de forma significativa su producción. En cambio, la cebada muestra mejores resultados, aunque no se libra del impacto climático. ASAJA ha solicitado que se permita la quema controlada de parcelas infectadas, como herramienta para reducir la carga fúngica y mejorar la sanidad vegetal. Esta medida se llevaría a cabo una vez los pastos hayan sido aprovechados por el ganado extensivo y siempre en periodos de bajo riesgo de incendio, siguiendo las recomendaciones de seguridad.
A este escenario se suman las tormentas de los últimos días, que han afectado a comarcas como Cabezuela y Losana de Pirón. Aunque los daños no han sido generalizados ni graves, sí añaden presión sobre una campaña que se alargará previsiblemente hasta principios de agosto.
El verdadero problema: los costes superan a los precios
El problema principal de esta campaña, según ASAJA-Segovia, es económico. El coste medio de producción de una hectárea de cereal se sitúa en unos 750 euros, una cifra que no encuentra correspondencia en el precio de venta actual del grano, muy por debajo de los niveles necesarios para obtener rentabilidad.
Desde finales de 2022, el sector cerealista viene acumulando pérdidas y soportando una coyuntura que se ha vuelto estructural. Ante esta situación, la organización agraria exige al Gobierno la puesta en marcha inmediata de un plan de choque integral.
Medidas urgentes propuestas por ASAJA-Segovia ante la crisis
ASAJA ha planteado un paquete de medidas que deben aplicarse sin demora para evitar el desmantelamiento progresivo del sector cerealista en la provincia. Estas propuestas incluyen:
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● Imposición de aranceles a la importación de cereal de países terceros, para proteger al productor local frente a competencia desleal.
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● Ayudas directas para compensar las pérdidas derivadas de la aplicación de las normativas actuales.
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● Cláusulas espejo que obliguen a los productos importados a cumplir los mismos estándares que los nacionales.
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● Flexibilización del uso de abonos orgánicos, eliminando restricciones que limitan su aplicación y encarecen los costes.
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● Autorización de la quema controlada de rastrojos a partir del 12 de octubre, como práctica útil para el control de malas hierbas y plagas, y para reducir el uso de productos fitosanitarios.
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● Mejora de las condiciones y cobertura del seguro agrario (Agroseguro), asegurando al menos los costes de producción.
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● Recuperación de materias activas anteriormente permitidas y que eran clave para mantener rendimientos adecuados en cereal y oleaginosas.
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● Incremento del retorno por el impuesto especial de hidrocarburos, compensando así el sobrecoste energético.
Un llamamiento urgente al Gobierno
Desde ASAJA-Segovia se insiste en que el Gobierno debe escuchar las demandas del campo. El sector cerealista no solo sostiene a miles de familias, sino que es clave en la seguridad alimentaria nacional. Si no se actúa con medidas reales, eficaces y estructurales, el riesgo de abandono de tierras y desaparición de explotaciones será cada vez mayor.
La organización recalca que no se trata de ayudas puntuales o promesas genéricas, sino de una política agrícola coherente, que tenga en cuenta la evolución de los costes y asegure precios justos y sostenibles. El desequilibrio actual entre gasto e ingreso hace inviable continuar con esta actividad tal y como está planteada hoy.
Conclusión: una cosecha con sabor amargo
Lo que comenzó como una campaña prometedora podría acabar convirtiéndose en una de las más decepcionantes de los últimos años. El campo segoviano está dando lo mejor de sí mismo, pero necesita respaldo institucional y políticas valientes. Si no se reacciona con rapidez, 2025 podría marcar un antes y un después en la supervivencia del cerealismo segoviano.












