
La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha emitido una estimación provisional que prevé una caída cercana al 5% en la producción de cítricos respecto a la campaña anterior, situando el aforo en torno a los 5,64 millones de toneladas. Este descenso no solo representa una disminución interanual, sino que también refleja una bajada del 11% respecto a la media de producción registrada durante los últimos cinco años.
La organización agraria atribuye esta situación, en gran parte, a las adversidades climáticas sufridas a lo largo del ciclo productivo, que han afectado negativamente a la floración, el cuajado del fruto y su desarrollo final. A ello se suma la incidencia de diversas plagas difíciles de controlar, como el Schirtothrips aurantii, la mosca blanca, el cotonet de Sudáfrica y la araña roja, cuya proliferación se ha visto favorecida por las condiciones meteorológicas anómalas.
A pesar de la menor cantidad de fruta prevista, desde Unión de Uniones se subraya que el calibre comercial será, en general, aceptable, y que la calidad organoléptica de los cítricos será buena. Esta situación abre la puerta a una campaña más favorable en términos de precios para los productores, siempre que la demanda se mantenga activa y no se generen distorsiones en el mercado.
Las primeras cotizaciones en origen apuntan a precios razonables para los agricultores, lo cual es especialmente relevante en un contexto de encarecimiento sostenido de los costes de producción. La organización alerta, no obstante, sobre el riesgo de que una mala gestión del mercado o una caída del consumo puedan provocar altibajos innecesarios en los precios, afectando negativamente a los eslabones más débiles de la cadena agroalimentaria.
En este sentido, Unión de Uniones insiste en la importancia de que la industria transformadora pague precios justos, incluso para aquella fruta afectada por pedrisco o de calibres más pequeños, a fin de asegurar una salida comercial viable para toda la producción y evitar desperdicio alimentario.
La organización agraria aprovecha esta coyuntura para reclamar medidas urgentes a las administraciones públicas, tanto nacionales como europeas. Una de sus principales demandas es la puesta en marcha de una línea de ayudas para la reconversión de explotaciones con árboles envejecidos o que han perdido capacidad productiva, con el objetivo de asegurar la viabilidad y competitividad del sector citrícola a medio y largo plazo.
Además, Unión de Uniones considera prioritario reforzar los controles fitosanitarios en origen para todas las importaciones de cítricos, sin importar su procedencia. En concreto, exige la aplicación obligatoria del tratamiento en frío, una práctica que contribuye de manera eficaz a frenar la entrada de plagas y enfermedades exóticas que podrían poner en serio riesgo los cultivos locales.
La entidad también reclama la revisión del sistema de precios de entrada en la Unión Europea, especialmente en lo que respecta a la naranja importada de países como Egipto, que entra en el mercado comunitario a precios muy por debajo de los costes reales de producción de los cítricos españoles, generando una situación de competencia desleal.
“La diferencia entre los costes reales de producción y los precios a los que acceden productos de terceros países como Egipto no solo supone una injusticia para nuestros productores, sino que pone en peligro el equilibrio económico de muchas explotaciones familiares, particularmente en la Comunidad Valenciana, que depende en gran medida del cultivo de cítricos”, denuncian desde la organización.
Carles Peris, responsable del sector de cítricos en Unión de Uniones, destaca que, a pesar de ser una campaña corta en volumen, el potencial existe si se gestionan bien los factores del mercado. “La calidad puede acompañar, pero necesitamos apoyo institucional firme y respeto por nuestras producciones en los mercados”, afirma.
En esta línea, Peris señala la necesidad de potenciar campañas de promoción del consumo de cítricos nacionales, resaltando sus propiedades nutricionales y beneficios para la salud. “Tenemos un producto excelente, cultivado con estándares de calidad y sostenibilidad muy exigentes. Merece ser valorado en su justa medida tanto por los consumidores como por las administraciones”, añade.
También pone el acento en la importancia de reforzar la educación alimentaria y fomentar el consumo de fruta fresca, especialmente entre la población infantil y juvenil, donde se han detectado preocupantes tendencias a la baja en la ingesta diaria recomendada.
Cosecha de cítricos
La organización agraria advierte que el futuro del sector citrícola español depende en buena medida de las decisiones que se adopten en los próximos meses. A las ya mencionadas dificultades climáticas y biológicas, se suma una carga creciente de costes de producción, que incluye desde los insumos agrícolas hasta la energía y la mano de obra, en un momento en que la rentabilidad del campo está cada vez más comprometida.
Por ello, Unión de Uniones reclama una estrategia integral que aborde de manera coordinada los principales desafíos del sector, desde la modernización del arbolado y las explotaciones hasta la regulación justa del comercio internacional y la protección efectiva frente a las amenazas sanitarias.
“Es el momento de apostar por un modelo agrario que garantice la sostenibilidad económica, social y ambiental de nuestras zonas rurales. El sector citrícola no solo es fuente de riqueza, sino también parte de nuestra identidad y cultura agrícola”, concluye Peris.









