
La cooperativa Naturduero ha cerrado la última campaña del pistacho con un balance de aproximadamente 30 toneladas recogidas, una cifra que mejora los resultados del año anterior, aunque sin llegar a las expectativas iniciales. Así lo ha confirmado el nuevo presidente de la cooperativa, José Carlos Buldón, quien reconoce que, pese a la evolución positiva, la producción sigue viéndose condicionada por distintos factores agronómicos y climáticos.
Los 30.000 kilos de pistacho corresponden a la cosecha de los socios de Naturduero, si bien la cooperativa también ha prestado servicios de pelado y secado a otros agricultores de la zona que, sin formar parte de la entidad, han confiado en sus instalaciones para procesar el producto. Actualmente, Naturduero cuenta con 51 socios procedentes de las provincias de Zamora, Valladolid y Salamanca, lo que la convierte en una de las referencias del cultivo del pistacho en la comunidad.

Según afirma el presidente Naturduero, el comportamiento del mercado está siendo favorable. “El precio del pistacho está bastante bien”, señala, aunque matiza que las previsiones iniciales con las que muchos agricultores se incorporaron a este cultivo no siempre se han cumplido. “Pensábamos que iba a empezar a producir antes y que la producción por hectárea iba a ser mayor, pero con los años nos damos cuenta de que no siempre se alcanza lo que se esperaba”, asegura. Aun así, el presidente subraya que el buen nivel de precios compensa, en parte, estas limitaciones productivas.
Cooperativa Naturduero
El interés por este cultivo leñoso, que hace unos años vivió un auténtico auge, se ha moderado. “Hubo un boom inicial y ahora el interés ha bajado, porque la gente va conociendo los inconvenientes”, explica Buldón. Sin embargo, aclara que el cultivo sigue implantándose y que continúa siendo rentable, siempre que se analice desde una perspectiva a largo plazo. “No es como otros cultivos en los que se recoge todos los años. Aquí hablamos de un ciclo largo: hasta el séptimo u octavo año apenas hay cosecha y no es hasta el décimo cuando se entra en plena producción”, detalla.
En este contexto, uno de los principales retos de Naturduero pasa por garantizar su sostenibilidad económica. La cooperativa fue creada con el compromiso de los socios de realizar una aportación anual durante un periodo de ocho años, un plazo que está a punto de finalizar. “Nuestro objetivo ahora es que la cooperativa sea viable sin depender de cuotas ni de aportaciones externas”, señala su presidente. Para ello, la entidad confía en los ingresos derivados de los servicios que presta, principalmente son el pelado, secado y comercialización, como base de su estabilidad financiera.
José Carlos Buldón considera que este objetivo es alcanzable gracias a la experiencia acumulada. “Al principio no sabíamos realmente cuánto costaban procesos como el secado o el pelado, y ahora sabemos que tienen un valor mayor del que pensábamos”, afirma. Además, destaca la importancia de la comercialización conjunta del pistacho de los socios, que permite evitar que cada productor tenga que buscar comprador por su cuenta y mejora la posición negociadora en el mercado.
La cooperativa también aspira a incorporar nuevos socios en los próximos meses. El presidente explica que muchas plantaciones jóvenes están comenzando ahora a producir y es en ese momento cuando los agricultores toman conciencia de la necesidad de cooperativizarse. “Quien no pertenece a una cooperativa no tiene dónde llevar el pistacho”, advierte.
El pistacho es un producto especialmente delicado en sus primeras fases tras la recolección. Se cosecha en verde y debe pelarse en un plazo máximo de 24 horas para evitar que la cáscara se adhiera al fruto, lo que provoca manchas, pérdida de calidad e incluso la aparición de hongos. Tras el pelado, el secado debe realizarse en condiciones controladas, lo que hace imprescindible contar con infraestructuras adecuadas.
En este sentido, Naturduero se ha convertido en un servicio clave para los productores de la zona. “Somos un complemento imprescindible”, resume Buldón. Lo que en los primeros años del cultivo parecía un detalle secundario, hoy se revela como un factor determinante para la viabilidad del pistacho como alternativa agrícola. Con una producción todavía en crecimiento y un mercado estable, el futuro del sector pasa, según coinciden desde la cooperativa, por la organización, la planificación a largo plazo y la cooperación entre agricultores.










