
La transformación rural en Burgos avanza con paso firme. Las obras de infraestructura rural vinculadas al proceso de concentración parcelaria de Merindad de Montija están próximas a su finalización tras una inversión total de 3,6 millones de euros por parte de la Junta de Castilla y León. Se trata de una de las actuaciones más significativas del programa autonómico de modernización agraria, que busca mejorar la rentabilidad, la accesibilidad y la competitividad de las explotaciones agrícolas en el medio rural.
El director general de Desarrollo Rural, Jorge Izquierdo, visitó la zona acompañado del delegado territorial en Burgos, Roberto Saiz, para supervisar el grado de ejecución del proyecto, que abarca 3.780 hectáreas del término municipal. Durante la visita, ambos responsables constataron el avance de unas obras que no solo suponen una inversión económica, sino una transformación estructural del territorio.
De 12.683 parcelas a 2.245: un cambio de escala para 1.100 agricultores
El proceso de concentración parcelaria en Merindad de Montija ha permitido pasar de 12.683 parcelas iniciales a 2.245 finales, reduciendo la fragmentación del terreno y mejorando la eficiencia productiva. Gracias a esta reordenación, más de 1.100 propietarios se beneficiarán de explotaciones más amplias, mejor comunicadas y más fáciles de trabajar.
El objetivo principal de este tipo de actuaciones es incrementar la rentabilidad agraria y facilitar la incorporación de nuevas tecnologías y maquinaria moderna en un contexto donde la atomización del suelo es uno de los principales frenos a la competitividad. Según la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, esta intervención “refuerza la sostenibilidad económica y social del medio rural” al reducir costes de explotación, aumentar la accesibilidad y mejorar la conectividad interna de los municipios.
Una red de caminos rurales de más de 140 kilómetros
Uno de los ejes principales del proyecto es la adecuación y construcción de una red de caminos rurales que supera los 140 kilómetros de longitud, diseñada para asegurar un tránsito fluido de maquinaria agrícola y vehículos pesados. Esta red no solo conecta las nuevas parcelas resultantes, sino que facilita el acceso a zonas de cultivo, pastos y montes comunales.
El nuevo trazado incorpora mejoras en la seguridad vial rural, con pavimentación, señalización y drenajes adecuados para mitigar el impacto de las lluvias y el desgaste estacional. Además, se garantiza una mayor durabilidad de las infraestructuras y una reducción de los costes de mantenimiento para los ayuntamientos y comunidades de regantes.
Según explicó Izquierdo durante la visita, estas obras son “una inversión a largo plazo en la vertebración del territorio”, pues permiten consolidar el tejido productivo local y facilitan la actividad económica en entornos rurales con riesgo de despoblación.
Burgos, una provincia en transformación
La actuación de Merindad de Montija forma parte de un conjunto de intervenciones que la Junta de Castilla y León está ejecutando en la provincia de Burgos. Entre ellas destacan las obras de mejora de los badenes sobre el río Gromejón, en la concentración parcelaria de Gumiel de Izán, y la próxima intervención prevista en Marmellar de Arriba, dentro del municipio de Alfoz de Quintanadueñas.
En total, estas tres actuaciones suponen una inversión cercana a los 5 millones de euros, destinada a mejorar el acceso y la funcionalidad de más de 10.000 hectáreas agrícolas. El enfoque integral de estos proyectos busca no solo modernizar las infraestructuras, sino potenciar la resiliencia y sostenibilidad del campo burgalés ante los retos del cambio climático y la despoblación rural.
Más de 36.500 hectáreas bajo procesos de concentración en Burgos
La provincia de Burgos mantiene actualmente procesos activos de concentración parcelaria en diversas zonas. Entre ellas destacan Urbel del Castillo, Montorio, Haza II Páramo de Corcos, Roa, Olmos-Naveros-Castrillo del Río Pisuerga II, San Juan del Monte-Zuzones II, Quintanaloma, Quintanilla Pedro Abarca y La Sequera de Haza.
El conjunto de todas estas zonas alcanza una superficie total de 36.500 hectáreas, lo que posiciona a Burgos como una de las provincias con mayor dinamismo en materia de modernización agraria dentro de Castilla y León. Cada proyecto implica un proceso técnico complejo: estudio topográfico, diseño de caminos, análisis de suelos, acuerdos con propietarios y compensaciones por los cambios de ubicación de las parcelas.
La administración regional destaca que estas transformaciones son clave para garantizar la viabilidad futura del sector agrario y permitir el relevo generacional, ya que las explotaciones más concentradas son más atractivas para los jóvenes agricultores.
Un modelo de gestión agraria más eficiente y sostenible
El impacto de la concentración parcelaria va más allá de la reorganización de tierras. A nivel estructural, permite racionalizar el uso del suelo, reducir desplazamientos innecesarios y minimizar costes energéticos, factores decisivos para la sostenibilidad ambiental del campo.
La reducción del número de parcelas facilita el uso de maquinaria de gran tamaño y optimiza las operaciones de riego, fertilización y cosecha. Además, al mejorar la accesibilidad mediante caminos modernizados, se disminuye la erosión y se protege el entorno natural, un aspecto especialmente relevante en zonas con elevada pendiente o sensibilidad ambiental.
En el caso de Merindad de Montija, la Junta subraya que esta inversión se enmarca dentro del Programa de Desarrollo Rural de Castilla y León 2014–2027, cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), que prioriza actuaciones que fomenten la competitividad del sector primario y la cohesión territorial.
Reequilibrar el territorio y fortalecer el medio rural
La concentración parcelaria es una herramienta de largo recorrido en Castilla y León, donde más de 3 millones de hectáreas ya han sido objeto de procesos similares desde mediados del siglo XX. Su función es doble: modernizar la estructura productiva y fijar población en el medio rural.
En este sentido, las obras en Merindad de Montija son un ejemplo tangible de cómo la inversión pública puede transformar la economía rural y ofrecer nuevas oportunidades a agricultores que, hasta ahora, trabajaban en terrenos dispersos y de difícil acceso. La Junta reafirma su compromiso con la mejora continua de estas infraestructuras, que consideran “clave para mantener la actividad agraria viva y competitiva”.
Con esta intervención, el municipio burgalés no solo gana en eficiencia, sino también en conectividad y cohesión. Los nuevos caminos rurales, la reducción de la fragmentación del suelo y la mejor organización de las explotaciones suponen un paso decisivo hacia un modelo agrario más productivo, sostenible y equilibrado en Castilla y León.
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