
El precio de los fertilizantes subirá 45 euros por tonelada en la próxima campaña agrícola, lo que implicará que los agricultores de Castilla y León, principales consumidores de abonos en España, tendrán que afrontar un coste adicional estimado en 20 millones de euros respecto al año anterior. La organización agraria COAG ha encendido las alarmas ante esta situación que amenaza con erosionar aún más la rentabilidad de las explotaciones agrarias y encarecer el precio final de los alimentos para el consumidor.
Causas de la subida de los fertilizantes: tensiones geopolíticas y crisis de producción en la UE
Según COAG, la subida de los precios de los fertilizantes está motivada por varios factores geopolíticos y estructurales que afectan directamente al mercado agrícola. En primer lugar, las sanciones impuestas a Rusia y Bielorrusia, dos de los principales exportadores mundiales de abonos, han generado una distorsión en el suministro. En segundo lugar, la implantación del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC) por parte de la Unión Europea (UE) también contribuirá a encarecer estos insumos.
Las restricciones derivadas de las sanciones a Rusia y Bielorrusia, que comenzaron a aplicarse tras la invasión rusa a Ucrania, han elevado los precios hasta niveles históricos. Desde 2020, el gasto en fertilizantes por parte de los agricultores de Castilla y León pasó de 414 millones de euros a 641 millones en 2022, un aumento del 50 %, según datos de la Consejería de Agricultura. Aunque en 2023 hubo un leve retroceso hasta los 472 millones de euros, la previsión para 2025 vuelve a situar los precios al alza.
Castilla y León: la región más afectada
Castilla y León es la principal consumidora de fertilizantes de España, con un consumo superior a las 400.000 toneladas de abonos nitrogenados, fosfatados y potásicos. Esta cifra supone cerca del 20 % del total nacional y responde a la extensión de sus cultivos de cereal, leguminosas y oleaginosas.
La región está sufriendo una doble presión: por un lado, el encarecimiento de los insumos agrícolas; por otro, la caída del consumo debido a la disminución de la rentabilidad. Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes (ANFFE), el campo español compra actualmente 600.000 toneladas menos de fertilizantes que hace cinco años. En Castilla y León, esta tendencia también se ha reflejado en una disminución del consumo: 25.000 toneladas menos de nitrogenados, 24.000 toneladas menos de fosfatados y 5.000 toneladas menos de potásicos entre 2019 y 2023.
Impacto del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC)
El MAFC, una medida impulsada por la UE para gravar las importaciones con altas emisiones de carbono, también podría incrementar el coste de los fertilizantes. Esta normativa busca reducir la dependencia de productos procedentes de terceros países y fomentar una producción más sostenible en Europa, pero su aplicación podría generar efectos colaterales negativos en el sector agrario.
El organismo europeo COPA-COGECA, que representa a agricultores y cooperativas, advierte que, sin una estrategia clara de diversificación del mercado, los agricultores europeos podrían enfrentarse a una situación crítica. La dependencia de importaciones y la falta de capacidad de producción interna de fertilizantes han dejado a Europa vulnerable ante los vaivenes geopolíticos.
Evolución de los precios: de la escalada a la normalización y vuelta al alza
La invasión de Ucrania en 2022 marcó un punto de inflexión en el mercado de fertilizantes. Durante ese año, los precios se dispararon debido a la interrupción del suministro desde Rusia y Bielorrusia. Según los registros de la Consejería de Agricultura, el gasto total en fertilizantes en Castilla y León alcanzó su pico en 2022 con 641 millones de euros, un 50 % más que en 2020.
En 2023, el mercado comenzó a estabilizarse y los precios descendieron hasta los 472 millones de euros. No obstante, las previsiones para 2025 apuntan a una nueva subida que podría situar el precio medio por tonelada 40 o 45 euros por encima del valor actual, lo que supondría un incremento significativo en los costes de producción.
Repercusiones para el consumidor final y el futuro del sector agrario
El encarecimiento de los fertilizantes no solo afecta a los agricultores, sino que también tiene un impacto directo en el precio de los alimentos. Los mayores costes de producción agrícola se trasladan al precio final que paga el consumidor, lo que contribuye a la inflación alimentaria.
Además, la disminución del consumo de fertilizantes podría tener consecuencias negativas en el rendimiento de los cultivos y, por ende, en la producción total de alimentos. Según la ANFFE, la caída del consumo de fertilizantes en España podría comprometer la competitividad del sector agrario y reducir su capacidad para abastecer el mercado interno y exportar.
Conclusión: una situación crítica que requiere soluciones estructurales
Ante esta situación, COAG y otras organizaciones agrarias reclaman a la Unión Europea y al Gobierno español que adopten medidas urgentes para garantizar la estabilidad del mercado de fertilizantes y reducir la dependencia de las importaciones. Entre las propuestas se incluyen la apertura de nuevas líneas de crédito para los agricultores, la reducción de impuestos sobre los insumos agrícolas y el fomento de la producción interna de fertilizantes sostenibles.
Mientras tanto, los agricultores de Castilla y León afrontan un nuevo desafío en una campaña marcada por el encarecimiento de los insumos y la incertidumbre sobre la rentabilidad de sus explotaciones.













