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 COAG Andalucía demanda que la Consejería de Agricultura que aclare cómo va a gestionar la vacunación contra la lengua azul.

Esta organización agraria recuerda que esta campaña  que se acerca es la segunda de las cuatro obligatorias, según la norma que establece las medidas de protección frente a esta enfermedad y que ya en el pasado mes de diciembre mostró su rechazo a la idea esbozada por la Administración Regional de no encargarse de la compra de las vacunas para la presente campaña y reclamó a la Dirección General de la Producción Agraria que cumpliera el compromiso de reunir a la Mesa de Sanidad Animal, para abordar dicha planificación, sin que hasta el momento la convocatoria se haya producido.

En esta reunión, además de planificar la marcha de la presente campaña de vacunación, la Dirección General debía informar sobre la financiación de la misma y el cobro de las anteriores, puesto que las ADSG aún no cuentan con la resolución sobre la subvención que podrán recibir para las actuaciones ejecutadas en la anualidad 2015 y además les falta por cobrar parte de la subvención de 2014.

El pasado año, el sector ganadero de COAG Andalucía combatió activamente la decisión de la Consejería de no gestionar la compra de la vacuna de la lengua azul, y consiguió que la administración rectificara, reconociera su responsabilidad y finalmente las comprara. Además, a instancias de esta organización agraria, se comprometió al establecimiento de una Mesa de Sanidad Animal en la que se contaría con los productores para gestionar el control de enfermedades animales. Ha pasado casi un año y esta mesa ni siquiera se ha creado.

Esta organización agraria recuerda que la gestión general de la sanidad animal debe ser diseñada junto al sector, mediante planes trazados a largo plazo. En el caso de la lengua azul, el control y erradicación de la enfermedad entraña una gran dificultad, al implicar mosquitos como vectores que, por las condiciones climáticas y la situación geográfica de Andalucía, tienen una amplia distribución y persistencia en nuestro territorio. Los ganaderos no tienen por qué hacerse cargo en solitario de una enfermedad que no está en su mano evitar.

 

 

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