Agronews Castilla y León

COAG-CyL abre el número 82 de su revista Coag Informa con una sesión fotográfica a cinco agricultoras en las Cortes de Castilla y León para denunciar la falta de visibilización y  empoderamiento de la mujer rural.

Otro reportaje alerta sobre la creciente  incursión en la agricultura de grandes corporaciones económicas que mediante el sistema de integración amenazan con uberizar a 350.000 agricultores en toda España.

María Francisca, Lorena, Elisa, Virginia y Ángeles, cinco agricultoras y ganaderas de otros tantos  pequeños pueblos de Salamanca, Palencia, Zamora y  Valladolid, han posado para los fotógrafos, en las Cortes de Castilla y León,  y celebrado un debate con la revista COAG INFORMA, con el ánimo de sensibilizar a la opinión pública sobre la urgente necesidad de visibilizar el trabajo silencioso y paciente de las mujeres rurales.

Esta transparencia que sufre la mujer rural impide que tanto su labor en el campo y en la sociedad rural, como sus derechos, sean plenamente reconocidos por quienes tienen potestad para ello. 

Un estudio de CERES, asociación de mujeres rurales ligada a COAG, sostiene que “son invisibles los trabajos de todas estas mujeres del mundo rural, su aportación a la riqueza, su lucha por los derechos, su reconocimiento social y  su valoración en igualdad con sus compañeros varones”. Hasta el punto en que según datos del Fondo de Garantía Agraria –FEGA- en  2018, solo  252.214 mujeres perciben las ayudas directas frente a 426.705 hombres, a pesar que hay muchas más mujeres trabajando en el campo.

 

Uberización

Por otra parte, este número 82 de COAG INFORMA trae también un amplio reportaje basado en un estudio de COAG nacional que alerta sobre los peligros que se ciernen sobre el campo dada  “la brutal reconversión que ya se vislumbra y que amenaza con convertir a los profesionales autónomos e independientes en “asalariados” de las grandes corporaciones  como ya está pasando en sectores como la uva de mesa”, explica Miguel Blanco, secretario general de COAG.

Este modelo salvajemente economicista repercutirá en una creciente laminación del modelo familiar, social y  profesional de la agricultura, “las pymes del agro” que son las que fijan población, preservan el medio ambiente y garantizan la calidad y seguridad alimentaria. Será la uberización de la agricultura y la ganadería.

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