• La reserva hidráulica está un 5% peor que la media de los últimos 10 años.
  • Los embalses de Las Cogotas, Villameca, Barrios de Luna, de los Sistema Carrión y Pisuerga y del Sistema Águeda se encuentran a un tercio o menos de su capacidad.
  • Las masas de agua subterránea del Páramo de Cuéllar, Tierra del Vino y Los Arenales están en estado de prealerta y la de Tordesillas en alerta.
  • La gestión que acometa Confederación Hidrográfica del Duero será transcendental.
  • La única solución viable de futuro es reforzar las inversiones en modernización de los regadíos, acometer nuevas construcciones de presas y balsas, así como seguir ahondando en la posibilidad de recarga o cualquier otra alternativa de futuro que haga viable la extracción de agua de los acuíferos.

Si bien son de agradecer puesto que en zonas muy puntuales han librado a los agricultores de tener que aportar algún riego en los últimos compases de campaña de algunos cultivos, sin embargo, las precipitaciones caídas la semana pasada en Castilla y León no aliviarán la más que preocupante situación en que se encuentran nuestras reservas hidrológicas.

Y es que, sin el menor ánimo de pretender ser alarmistas, la situación empieza a ser más que preocupante y no pocos comienzan a atisbar en el horizonte de cara a la próxima campaña de riego el temor a una sequía similar a la del año en curso e incluso de la nefasta campaña 2016-2017. Y es que, a la escasa situación en que se encuentran las reservas de agua, se suma el pronóstico de práctica ausencia de precipitaciones para la próxima quincena.

El análisis comparativo de reserva de agua tanto superficial como subterránea realizado desde COAG-Castilla y León a fechas del año presente en comparación con las últimas diez campañas no permite buenos augurios. Si bien es cierto que hasta el próximo 1 de octubre no dará comienzo el año hidrológico 2019-2020, cuando nos encontramos a apenas 2 semanas del comienzo del otoño, siguen sin aparecer las tan deseadas lluvias que puedan recargar las reservas.

Por lo que respecta a las masas superficiales el volumen de agua embalsado a fecha actual se encuentra al 40%, muy lejos del 64% de septiembre de 2018 y también por debajo del 45% de la media de los últimos diez años (ver anexo-I); y eso que conviene recordar que esta media se ha visto reducida con respecto a décadas precedentes principalmente como consecuencia de las bajas precipitaciones recogidas en la campaña 2016-2017. En peor situación que la campaña pasada pero similar a la media de los últimos 10 años se encuentran los embalses de Arlanzón y Uzquiza en Burgos, Porma y Riaño en León, Linares de Arroyo y Pontón Alto en Segovia, y Cuerda del Pozo en Soria. Especialmente preocupante es el estado de Las Cogotas en Ávila, Villameca y Barrios de Luna en León, los sistemas Carrión y Pisuerga en Palencia y el Sistema Águeda en Salamanca.

Entrando más en detalle: por debajo del 25% se encuentran los embalses de Las Cogotas (al 17%), Villameca (al 24%), así como Requejada (al 24%) y Aguilar de Campo (al 23%) del Sistema Pisuerga. Estos dos últimos, junto con Camporredondo (al 30%) y Compuerto (al 29%), transcendentales para garantizar el riego en las provincias de Palencia, Valladolid y Zamora. No mucho mejor se encuentra el Sistema Águeda en Salamanca (al 35%).

Por otro lado, por cuanto a las masas de agua subterránea se refiere, se encuentra en situación de alerta la masa de Tordesillas, y en prealerta las de Tierra del Vino, Páramo de Cuellar y Los Arenales.

Todo lo expuesto viene a ratificarse si tomamos como referencia los indicadores de escasez que elabora Confederación Hidrográfica del Duero. En este sentido, la peor situación, que se encuentra referenciada como de emergencia según los últimos datos publicados en julio, corresponde con los sistemas de explotación de Alto Tormes (Salamanca) y Adaja (Ávila). En estado de alerta se encuentra la zona CEGA (Segovia y Valladolid). Y en estado de prealerta: Pisuerga y Carrión (con incidencia en las provincias de Palencia, Valladolid y Zamora), Bajo Duero (Zamora), Medio-Bajo Tormes y Águeda (Salamanca), y Torío-Bernesga (León) (ver Anexo-II: último mapa oficial publicado).

Así pues, desde COAG consideramos que no puede demorarse la puesta inmediata en práctica de una adecuada gestión de los recursos en un doble sentido de cara a la planificación del uso del agua con vistas a garantizar una campaña 2019-2020 con suficientes garantías, que dará comienzo el próximo mes de octubre.

Por un lado, y desde ya mismo, para hacer frente  a la menguada situación en que se encuentran los recursos hídricos y en previsión de que estos puedan no mejorar sustancialmente en volumen en los próximos meses, resulta imprescindible que desde Confederación Hidrográfica se programe la gestión de los escasos volúmenes ahora disponibles estableciendo un nivel de reserva y prioridades de uso que otorgue a las necesidades de disponibilidad de agua en agricultura consonancia con la importancia que el sector primario tienen en la comunidad en cuanto que, como viene demostrándose, se constituye en motor fundamental en la economía regional, capaz de generar y mantener empleo y asentar población en el medio rural incluso en los momentos más difíciles.

Por otro lado, desde COAG seguimos reivindicando acciones estructurales que garanticen resultados de cara al largo plazo y a poder sortear los efectos de las sequías que cada vez con más frecuencia vienen afectando al agro de Castilla y León. La única solución viable de futuro a esta escasez de recursos, que cada vez es más estructural y menos coyuntural, es reforzar las inversiones en modernización de los regadíos, acometer nuevas construcciones de presas y balsas, así como seguir ahondando en la posibilidad de recarga o cualquier otra alternativa de futuro que permita seguir haciendo viable la extracción de agua de los acuíferos. La propia Consejería de Agricultura se ha fijado para la nueva legislatura como una de sus prioridades la realización de acciones encaminadas a conseguir algunos de los objetivos demandados con anterioridad. En este sentido se propone aumentar en un 7% la modernización  o nueva puesta en marcha de regadíos dentro del objetivo que se marcó en el horizonte de 2023. Sin embargo, cabe recordar que de las 60.000 has (40.000 has de modernización de regadíos existentes más 20.000 has de nuevos regadíos) comprometidas por la Administración Autonómica con anterioridad a esta nueva pretensión de aumentar en un 7% esa cifra (hasta un total de 64.000 has), hasta la fecha sólo se han realizado actuaciones en 34.000 has.

Tags: 

Sección: