Agronews Castilla y León

 

  • Esta organización muestra su rechazo a la propuesta inicial que el Ministerio de Agricultura ha trasladado a los secretarios generales de las Comunidades Autónomas, que establece únicamente ocho regiones, lo que es inconcebible por la diversidad del sector
  • El acuerdo sobre el Plan Estratégico se cerrará únicamente si las prácticas que se diseñen pueden asumirse por parte de los productores, así como si las primas se adaptan a las distintas realidades

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos –COAG- de Andalucía ha celebrado hoy una sesión de pleno en la que se ha debatido, entre otros asuntos relativos al funcionamiento de la organización, sobre la nueva reforma de la Política Agraria Común, que en estos momentos se encuentra en fase de negociación.

Actualmente, en España ya se está elaborando un Plan Estratégico que establecerá los detalles de las intervenciones o medidas de la nueva PAC, que debe ser aprobado por parte de la Comisión Europea con carácter previo a su aplicación.

Los responsables de COAG Andalucía han valorado positivamente la voluntad de diálogo que está prevaleciendo en esta fase de la negociación de la PAC que estará vigente en 2023, pero consideran necesario recordar que el acuerdo se cerrará, indefectiblemente, dependiendo de lo que se decida en relación con los regímenes en favor del clima y del medio ambiente, los denominados ecoesquemas. En este sentido, esta organización agraria ha querido dejar clara su línea roja: COAG Andalucía sólo aceptará una PAC con ecoesquemas que se adapten a las distintas regiones.

Y es que, según se ha analizado en el pleno, los ecoesquemas son un punto clave de esta reforma, ya que se nutrirán con un 23% del presupuesto de ayudas directas y compromete, asimismo, otro 10% adicional de los fondos del segundo pilar, que deberán destinarse también a medidas en favor del medio ambiente y de lucha contra el cambio climático. Por lo tanto, afecta a una parte importante del presupuesto.

Los ecoesquemas los conformará una serie de prácticas que persiguen preservar y mejorar el contenido de carbono del suelo (mantenimiento de pastos y establecimiento y manejo de cubiertas vegetales); fomentar la agroecología (rotaciones con especies mejorantes; establecimiento/mantenimiento de áreas sin producción; elementos de biodiversidad), y avanzar en la agricultura de precisión (gestión sostenible de insumos y uso racional de pastos). Cada práctica tendrá asociada una prima que compensará el lucro cesante y/o los sobrecostes en los que los productores incurran al asumirlas.

Ante este modelo, esta organización ha determinado que el acuerdo se cerrará únicamente si las prácticas que se diseñen pueden asumirse por parte de los productores, así como si las primas se adaptan a las distintas realidades. Así, sin obviar las dificultades técnicas que se puedan encontrar en función de tipos de suelo, pluviometría, pendiente del terreno, etc., COAG Andalucía muestra su rechazo a la propuesta inicial que el Ministerio de Agricultura ha trasladado a los secretarios generales de las Comunidades Autónomas, que establece únicamente ocho regiones, lo que es inconcebible por la diversidad del sector.

En concreto, esta propuesta inicial distingue dos regiones de pastos (los húmedos de la cornisa cantábrica y el resto de pastos de España); dos de tierras de cultivo de secano (los de la cornisa cantábrica y el resto de secanos); una de regadíos y tres de permanentes (en función de la pendiente). Respecto al secano, se determinan las regiones en función de la disponibilidad de agua para los cultivos, pero únicamente se consideran las precipitaciones, olvidando la capacidad de almacenamiento que cada tipo de suelo tiene. En cuanto  al regadío, no es lo mismo dejar de producir en parte de la superficie en una comarca en la que en las rotaciones típicas coexisten cultivos industriales y hortícolas, que en otra en la que los cultivos de regadío son de carácter extensivo. No se pueden comparar ni igualar estas realidades tan dispares.

Hay que recordar que, en el marco actual, los productores han asumido una serie de prácticas que les ha otorgado un pago verde (con un valor proporcional al de sus derechos de ayuda) y que, desde 2023, las prácticas por las que ahora se cobra pasarán a formar parte de los requisitos de condicionalidad. Esta organización entiende que pasar de un pago individualizado por prácticas de carácter ambiental a un único pago con una prima por región, sin definir de forma adecuada las distintas realidades productivas, conduce al mismo debate que las ayudas directas. Y es que hay que tener en cuenta y valorar la diversidad productiva.

Por último, y en cuanto al pago redistributivo, cuyo objetivo es garantizar un reequilibrio de las ayudas en favor de las explotaciones pequeñas o medianas, COAG Andalucía destaca que España debería emplearlo para apoyar eficazmente a quienes tienen en la actividad agraria su medio fundamental de vida, que son los profesionales que cotizan a la seguridad social agraria.

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