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En cualquier recorrido por nuestra ciudad es raro que no encontremos uno de esos cartelitos elaborados por alguien que ha perdido a su perro, sin olvidar, las noticias que continuamente aparecen sobre el robo de estos animales.

Estas dos circunstancias son las que nos deben animar a realizar un gesto tan sencillo y económico como puede ser poner una placa identificativa a nuestro “compañero de fatigas” y más cuando, a la utilidad intrínseca de la misma se ha unido en los últimos años a dotarlas de una estética que las hace especialmente elegantes. Por lo que comprar una chapa identificativa debe ser uno de los primeros gestos que tengamos con nuestro perro optando por las distintas modalidades y formas que se nos ofrecen,

En este sentido, conviene señalar que son cada vez los movimientos sociales preocupados por el bienestar de nuestros animales de compañía que son partidarios de que la presencia de esta identificación sea completamente obligatoria. De tal forma que son muchos los que opinan que unido a la compra del collar o de la correa que ya evidencian que en can en cuestión no es un perro callejero y que cuenta con un  hogar que le acoge debe unirse la presencia de esta placa identificativa en la que evidentemente no deben faltar tres datos fundamentales como son el nombre de la mascota, con lo que lograremos que el mismo este más tranquilo en manos de la persona que lo ha encontrado en su vagar por unas calles que, generalmente, le resultan desconocidas víctima de la total desorientación; el nombre del dueño así como el teléfono de contacto del mismo. Aquí cada vez son más los usuarios que optan por incrustar determinada información veterinaria que puede ser de importancia sobre la salud del perro. Todo ello grabado en una placa que, perfectamente, se puede incrustar en el collar que lleva nuestro can.

Conviene aquí recordar que tener una mascota, en la que buscamos en muchos casos algo tan sencillo y, a la vez tan complicado, como es la compañía es, por encima de todo es una fuerte responsabilidad que nos debe llevar a que tengamos en cuenta todas aquellas medidas que ofrezcan la máxima seguridad a nuestro animal.

En la actualidad, el mercado ofrece una amplía gama de posibilidades en cuanto a formas, tamaño o color en las citadas placas identificativas que, en muchos casos, además de la función propia aportan una riqueza estética a nuestro perro. Así, a las tradicionales formas redondeadas, ya sean completamente circulares u ovaladas, y rectangulares se han sumado otras que incluso llegan a las formas figurativas y lo mismo se puede decir de los colores de las mismas pues se ha pasado de las más habituales de cromatismos plateados a otros más sorprendentes como el rojo, el verde o el azul que aportan más dinamismo a un utensilio que tienen en la identificación de nuestro perro su principal función.

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