Córdoba cierra la campaña con un 20% menos de producción

El cereal andaluz sufre un duro revés

Agronews Castilla y León

15 de julio de 2025

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La provincia de Córdoba ha cerrado su campaña cerealista con un resultado que desde Asaja Córdoba han calificado como “decepcionante y preocupante”. La producción ha caído de media un 20% respecto a la cosecha de 2024, en una campaña marcada por plagas, enfermedades, exceso de humedad y la falta de herramientas fitosanitarias eficaces, lo que ha derivado en una importante pérdida económica para los agricultores.

A pesar de que el inicio del ciclo agrícola auguraba buenos rendimientos gracias a un otoño favorable y un invierno con precipitaciones, el resultado final ha estado muy por debajo de lo esperado. La organización agraria señala que el balance global puede calificarse de regular tirando a malo, al combinarse varios factores agronómicos y estructurales que han deteriorado la producción.cereal

Uno de los principales responsables de este descenso productivo ha sido la presión fitosanitaria sin precedentes, con especial mención al impacto del mosquito del trigo, un insecto que ha causado daños generalizados en numerosas explotaciones de la provincia. Junto a él, han proliferado malas hierbas y enfermedades fúngicas que no pudieron ser combatidas a tiempo debido a las condiciones meteorológicas.

Durante gran parte del primer trimestre del año, Córdoba ha sufrido un periodo de lluvias casi ininterrumpido que ha elevado considerablemente los niveles de humedad ambiental. Esto no solo favoreció la expansión de enfermedades y plagas, sino que impidió el acceso de la maquinaria agrícola a las parcelas, dejando a los cultivos desprotegidos en una fase crítica de su desarrollo.

“Había buenas expectativas en muchas fincas, pero cuando la cosechadora entró, la realidad fue muy distinta”, afirman desde Asaja. En algunos casos, las parcelas que apuntaban a superar los rendimientos medios han terminado arrojando resultados mediocres, incapaces de cubrir los costes de producción.

Cifras que confirman la caída de la cosecha del cereal

Según los primeros cálculos de la organización agraria, la cosecha final se ha reducido entre un 20% y un 25% respecto a la campaña de 2024, y en torno a un 15% por debajo de las previsiones iniciales.

Los rendimientos por hectárea también reflejan la debilidad de la campaña:

  • Trigo duro: 3.000 kg/ha

  • Trigo blando: 4.000 kg/ha

  • Cebada: 2.500 kg/ha

En el caso de la cebada, la caída es particularmente notable. Este cereal, que en años anteriores ha mantenido rendimientos razonables en la campiña cordobesa, ha sido especialmente sensible tanto a las enfermedades como a la falta de intervención fitosanitaria durante los momentos clave del ciclo.cereal 456

Uno de los aspectos más denunciados por Asaja es la creciente dificultad para hacer frente a las amenazas sanitarias del cultivo debido a la progresiva prohibición de materias activas esenciales, tanto por parte de la Unión Europea como del Gobierno central. Esta política, enmarcada en la estrategia comunitaria de reducción de fitosanitarios (Green Deal y De la Granja a la Mesa), ha dejado a los agricultores con menos recursos para combatir plagas y enfermedades.

“Insecticidas y fungicidas que antes eran eficaces, hoy están prohibidos o restringidos. Y los que quedan, no siempre funcionan frente a nuevas cepas o poblaciones resistentes”, señala un técnico agrícola de la zona. “Nos han dejado prácticamente sin herramientas para defender nuestros cultivos”.

La situación se agrava al considerar que estos patógenos no entienden de fronteras, mientras los agricultores de países extracomunitarios pueden seguir utilizando productos prohibidos en la UE, lo que genera una competencia desleal que el campo español ya no puede soportar.

A las pérdidas por rendimiento se suma otro problema estructural que afecta al sector cerealista: los precios de mercado están en niveles muy bajos debido a la entrada masiva de cereal de importación a bajo coste, muchas veces sin los mismos controles de trazabilidad ni requisitos sanitarios que se exigen a los productores nacionales.

Este contexto ha alimentado un ambiente de desesperanza y preocupación entre los agricultores, que ven cómo sus márgenes se evaporan campaña tras campaña. “Ya no sabemos si sembrar merece la pena”, afirmaba recientemente un productor de cereal de la Campiña Sur cordobesa. “Entre los costes disparados, las enfermedades que no podemos tratar, y los precios bajos, estamos al límite”.

Ante esta situación crítica, Asaja Córdoba ha elevado una batería de demandas al Ministerio de Agricultura, exigiendo medidas inmediatas para salvar al cultivo de cereal extensivo, clave en muchas comarcas de la provincia.

Entre las principales reclamaciones destacan tres:

  1. Control riguroso de las importaciones de cereal que llegan a España sin trazabilidad ni garantías fitosanitarias. Según Asaja, este tipo de importaciones “están desestabilizando el mercado nacional” y “dejan a los agricultores sin capacidad de competir”.

  2. Rechazo a los aranceles sobre los fertilizantes rusos, recientemente aprobados por la UE, los cuales podrían encarecer aún más los costes de producción de una campaña ya complicada. “Es inexplicable que en un momento como este se tomen decisiones que van contra el interés de nuestros productores”, denuncian.

  3. Implementación de un sistema de ayudas directas, vinculado al coste real de los fertilizantes, que pueda compensar los sobrecostes sufridos durante la campaña. Estas ayudas deberían ser acreditables mediante facturas y rápidas en su tramitación, para asegurar la viabilidad de la próxima siembra.

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El sector cerealista cordobés se enfrenta a una encrucijada existencial. Si no se toman medidas de apoyo y corrección estructural, muchas explotaciones de secano podrían quedar fuera del circuito productivo en los próximos años. “Estamos hablando de cultivos con escaso margen, que no pueden asumir muchos más golpes”, advierten desde Asaja.

Algunos expertos apuntan que solo una revisión profunda de las políticas agrarias europeas, que tengan en cuenta las especificidades de la agricultura mediterránea, puede ofrecer una salida sostenible a medio plazo. Mientras tanto, la incertidumbre reina en el campo cordobés, y la próxima campaña pende de un hilo.

La campaña de 2025 ha dejado un sabor amargo en el campo andaluz, y particularmente en Córdoba. Pero también ha dejado una advertencia: sin una acción decidida y coordinada entre administraciones, agricultores y el conjunto de la cadena agroalimentaria, el futuro del cereal nacional podría estar en serio peligro.



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