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Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2020 ponen de manifiesto, según Comisiones Obreras, que, aunque la ocupación se incrementó en 51.000 puestos de trabajo en el sector agrario (6,98%), su gran hándicap sigue siendo la baja calidad del empleo y la excesiva temporalidad. Es el segundo sector donde más crece la ocupación.

En estos momentos el crecimiento de la ocupación viene determinado por el periodo álgido de las campañas de producciones agrarias de aceituna, cítricos y productos subtropicales y por las tareas propias de las producciones hortofrutícolas de temporada en el litoral mediterráneo. Según la EPA, en estos momentos 782.100 personas están ocupadas en el sector agrario.

Si se compara con el último trimestre de 2019, justo antes de la pandemia, la ocupación se recortó en 11.800 personas y registró una caída del 1,48% en un trimestre de gran actividad.

A pesar de que el sector agrario, afirman desde CCOO, siempre mantuvo la actividad durante la pandemia por ser calificado como esencial y estratégico, 184.500 personas están desempleadas en este momento, lo que supone un descenso trimestral de solo 23.300 (11,23%). Si se utilizan como referencia los datos de finales de 2019, quinientas personas menos tienen empleo (0,27%). Es decir, después del sector servicios, en el campo es donde más cayó el desempleo en el último trimestre.

La tasa de desempleo en el sector agrario es del 19,08%, por lo que se incrementó en un cuarto de punto (0,27%) con respecto al último año, una cifra que es casi tres puntos superior a la tasa global de paro, que en este trimestre fue del 16,13%.

A estos datos hay que añadir la baja calidad y estabilidad del empleo, una precariedad que ya es crónica en el sector agrario. La temporalidad supera el 60% entre la población asalariada masculina y llega hasta el 70% en el caso de las mujeres.

Se trata de una actividad en la que se registra un abuso y un fraude en la contratación que es inasumible. Las patronales utilizan el contrato por obra o servicio o por circunstancias de la producción y menosprecian el contrato fijo-discontinuo, de más calidad y que dota de más estabilidad al empleo y de mayor profesionalidad a las personas trabajadoras.

CCOO de Industria propone impulsar la negociación colectiva para reforzar la calidad y la estabilidad del empleo; mejorar los salarios al calor del estímulo de las subidas que debe experimentar el SMI en 2021 e introducir modificaciones legales que igualen la protección social de quienes trabajan en el campo con los del Régimen General de Seguridad Social.

El sindicato también defiende que los agentes sociales impulsen, de forma valiente y decidida, la negociación del I Convenio Estatal del Campo, como instrumento armonizador, vertebrador y canalizador de las relaciones laborales. 

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