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El consejero Juan Carlos Suárez-Quiñones, en su condición de consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, ha presentado esta mañana un modelo alternativo para la aplicación de prácticas agroambientales de la nueva PAC, más acorde con la agricultura y la ganadería de España que será remitido hoy mismo al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Y lo ha hecho junto a las organizaciones profesionales agrarias representativas de Castilla y León (Asaja, Alianza UPA-COAG y la Unión de Campesinos de Castilla y León) y la Unión Regional de Cooperativas Agrarias de Castilla y León (Urcacyl).

Quiñones ha destacado que los llamados “ecoesquemas” son una de las principales novedades de la nueva reforma de la PAC, intentando dar un giro más medio ambiental a la política agraria común. Estas nuevas ayudas se concederán a aquellos agricultores que lleven a cabo prácticas agroambientales que superen las exigencias de la condicionalidad reforzada y serán prácticas que no lleven consigo compromisos de más de un año, es decir, se pueden aplicar un año y percibir estas ayudas, y al año siguiente no realizarlas y, consecuentemente, no se pagarán dichas ayudas.

Los ecoesquemas, tal y como se plantean en la nueva normativa, suponen una mayor exigencia que la actual y será obligatorio incluirlos en el Plan Estratégico Nacional, que tendrá que presentarse a la Comisión Europea para su aprobación, como requisito imprescindible para poder aplicar la nueva PAC a partir de 2023. Pero a su vez, serán voluntarios para los agricultores puesto que deberán ser ellos los que decidan si les compensa o no realizar estas prácticas de carácter ambiental teniendo en cuenta su coste y la ayuda que recibirán por participar en el ecoesquema.

Desde la Junta de Castilla y León se advierte que si la demanda de ecoesquemas en España no responde a la financiación que se podría destinar, entre 1.000 y 1.500 millones de euros al año, la parte no gastada se perderá a partir de 2025. Esto es así porque en los dos primeros años, 2023 y 2024, si se produjera ese hecho, la parte no gastada se distribuiría entre el resto de las ayudas desacopladas si finalmente se acepta la flexibilidad propuesta por el Consejo para los primeros años de aplicación.

 

El modelo de ecoesquemas presentado por el Estado

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha presentado un modelo en el que se incluye una lista de nueve ecoesquemas, encasillados en diferentes modelos de agricultura. Cada uno de ellos tiene requisitos a cumplir y se retribuyen prácticamente todos con un pago dirigido a compensar costes idénticos en toda España, es decir, al final con un pago por hectárea único.

En definitiva, ha asegurado Juan Carlos Suárez Quiñones, un modelo encasillado complejo tanto para el agricultor como para la Administración que tendrá que comprobar anualmente el cumplimiento de los requisitos y centrado en una ayuda fija por hectárea para todos los beneficiarios.

 

Los principios del nuevo modelo que plantea Castilla y León

El consejero Juan Carlos Suárez-Quiñones ha señalado que Castilla y León ha estado trabajando con las organizaciones profesionales agrarias (Asaja, Alianza UPA-COAG y UCCL) y con Urcacyl en el diseño de un modelo alternativo, más sencillo, adaptado a las distintas realidades productivas españolas, más atractivo para el agricultor y que asegure que no se pierdan fondos europeos en España.

La propuesta castellanoleonesa se define como universal ya que pueden acogerse a él cualquier agricultor o ganadero, a la vez que atractivo e incentivador para los profesionales que se dedican a esta actividad. Quiñones ha querido subrayar que es un modelo más simple tanto para el solicitante de las ayudas como para la propia Administración, permitiendo el desarrollo de todas las prácticas agroambientales en el segundo pilar de la PAC.

El definitiva el modelo presentado hoy por Castilla y León busca conseguir un único ecoesquema en cada explotación, partiendo de un importe incentivador al acogerse al mismo, a lo que se suma una oferta de 28 prácticas agroambientales por las que podrá optar el agricultor y el ganadero hasta llegar hasta el 20 o el 30% de las ayudas directas, según se siga la idea de la Comisión o la del Parlamento.  Esos pagos adicionales

se determinarán como un porcentaje de la ayuda básica de la región productiva en la que se encuentre la superficie. Estableciéndose una limitación del pago a a un porcentaje máximo de la ayuda básica, proponiendo desde esta región el 50%, que se ajustaría proporcionalmente al importe total de la asignación para ecoesquema del primer pilar.

El pago por incentivo 'a tanto alzado' se aplicaría a todas las superficies agrícolas de la explotación, con criterios específicos que deben respetarse en función de las características de las superficies de la misma. Este pago atrayente al modelo es completamente necesario para tener respuesta en la acogida de agricultores a estas prácticas sostenibles (ecoesquema), que es la intervención novedosa del nuevo modelo de ayudas directas y por ello es necesario incentivar para atraer a más agricultores al mismo.

El modelo incluye 28 prácticas de carácter ambiental, que se pueden desarrollar en las explotaciones agrarias del conjunto de Castilla y León y de España. Entre ellas se pueden destacar:

  • Aprovechamiento a diente de los pastos por la ganadería respetando unas cargas ganaderas en la superficie.
  • Regeneración y protección de sistemas adehesados.
  • Rotación espacial de los cultivos de especies diferentes.
  • Incluir en la alternativa cultivos mejorantes como: vezas, alfalfa, esparceta…
  • Establecer y/o mantener elementos característicos del paisaje.
  • Creación de hábitats seminaturales de carácter anual.
  • Siembra directa y mínimo laboreo.
  • Mantener cubiertas vegetales sobre el terreno.
  • Empleo de la fertilización orgánica en las explotaciones.

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