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A través de un mensaje publicado en la red social twiter el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León, Jesús Julio Carnero, ha comunicado que el pasado lunes, 23 de marzo, se ha solicitado al Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, que reclame a la Comisión Europea la puesta en marcha del almacenamiento privado para lechazos, cochinillos y cabritos ante la situación que vive el sector como consecuencia de que la principal salida que tienen estos productos como es la restauración en sus diferentes vertientes ha cerrado ante la declaración del estado de alerta por el coronavirus.

De esta forma Carnero responde a la petición de las principales organizaciones agrarias del sector que había demandando soluciones a esta situación, apostando por esa medida que se contempla dentro de la Política Agraria Común.

Así, desde ASAJA Castilla y León se aseguraba en un reciente comunicado de prensa que la  "única salida, en la situación actual, que tiene la importante producción de cochinillos que ahora no se consumen, no es otra que la congelación y almacenamiento", mientras que en el caso del lechazo se apostaba por "potenciar la  la salida del producto al único canal que ahora está abierto, el de la distribución, ampliando la oferta de lechazos y otros cortes de cordero interesantes para los consumidores." “Es justo en esta época cuando está más barato, y además siendo de nuestra tierra ofrece las máxima garantías de sabor y calidad”, subraya ASAJA. También apunta otras posibilidades, como que se amplíe en lo posible el consumo en comedores y otros servicios sociales y sanitarios, cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, etc.

El objetivo de estas medidas tiene que ser dar salida a la oferta actual de lechazo, porque por motivos climáticos la paridera de las ovejas se concentra fuertemente en estas semanas. “Para los ganaderos, no vender a su tiempo los lechazos supone un coste inasumible de alimentación, y además cuanto más grandes se pagan peor en el mercado”, señala la OPA.

Por su parte, desde UPA se asegura que se ha trasladado a los responsables del Ministerio de Agricultura la imperiosa necesidad de que se pongan en marcha medidas específicas de apoyo a productos ganaderos como los corderos, cabritos, cochinillos y otros, que están sufriendo las consecuencias generadas por la falta de su consumo desde hace ya tiempo, motivada por el cierre del sector hostelero a raíz del COVID-19. "Se trataría de poner en marcha una actuación excepcional en respuesta a los tiempos que estamos viviendo, y que consistiría en la retirada de animales y por lo tanto en la intervención pública de productos como son los animales más jóvenes del ovino, caprino y porcino, en unas fechas tan sensibles como las actuales con parideras generalizadas" señalaban desde la organización agraria en un reciente comunicado de prensa.

Esta OPA receurda que  ha trasladado al consejero de Agricultura que la Junta de Castilla y León, la petición que dentro de su potestad normativa, flexibilice las condiciones para el cobro de la ayuda acoplada de la PAC para el sector ovino-caprino. La Ley permite por cuestiones de fuerza mayor que no sea obligatorio el umbral mínimo de producción con movimientos a mataderos o reposición a otras explotaciones de 0,6 animales por hembra elegible. UPA considera de sentido común que la imposibilidad de vender corderos y cabritos no esté doblemente penalizada, en primer lugar por no obtener un precio de venta, y en segundo lugar por no percibir el pago compensatorio.

COAG también advertía que al desaparecer los compradores  los ganaderos tienen que mantenerlos en sus granjas con los pertinentes gastos de alimentación que ello significa y que supone un enorme coste añadido. Recuerdan que el lechazo se alimenta solamente de leche de la madre y que antes de comenzar su ciclo de alimentación variada es retirado de las granjas para el sacrificio y la posterior distribución a los establecimientos para su  consumo, principalmente restaurantes y, en menor medida, las carnicerías. Además, desde esta organización profesional agraria, además del almacenamiento público se planteaba otra solución que sería el engorde para la exportación a los países árabes, grandes interesados en obtener estos productos pero ello también ocasionaría los pertinentes gastos añadidos.

Finalmente, destacar que UCCL estima que en los próximos cincuenta días se producirán en Castilla y León unos 600.000 lechazos y una parte importante podrán quedarse sin mercado, y deberían ser intervenidos por la administración para evitar el cierre de las explotaciones. Además en este momento las explotaciones de ovino se encuentran en el segundo periodo de parición.

En cuanto a lechones, en Castilla y León se produce al año el 65% de los cochinillos de España, estimando que durante este tiempo tendremos en el mercado en torno a 250.000 cochinillos que los ganaderos van a tener muy difícil de comercializar si la restauración y hostelería, donde se consume la mayor parte de los cochinillos se encuentra cerrada, y sin celebraciones familiares.

 

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