
El Gobierno de Cantabria ha dado un paso decisivo en la gestión del lobo ibérico al presentar el proyecto del nuevo Plan de Gestión, cuya aprobación definitiva está prevista para el primer trimestre de 2026. La nota de prensa dice que la actualización llega en un momento especialmente delicado, con cifras de ataques y animales muertos que siguen aumentando año tras año y con un proceso de participación pública que ha reunido 161 alegaciones válidas procedentes de todos los sectores implicados.
A lo largo de la Mesa Regional del Lobo, presidida por la consejera María Jesús Susinos, se presentó la estructura del futuro plan, los cambios incorporados tras las alegaciones, las cifras de daños actualizadas hasta el 30 de septiembre de 2025 y el estado del control poblacional, con 29 ejemplares extraídos del cupo autorizado.
Un plan renovado para un problema creciente
La consejera recordó que el actual plan vigente, aprobado en 2019, «ha quedado obsoleto y necesita una revisión en profundidad para garantizar su eficacia». Por ello, el Gobierno ha decidido impulsar un nuevo marco que responda a la situación real del territorio, marcada por una tendencia creciente en ataques y daños desde hace más de un lustro. El objetivo es aprobar un plan “plenamente consensuado”, para lo cual se han ampliado plazos y reforzado mecanismos participativos.
Esta voluntad de consenso se traduce también en los cambios introducidos tras las alegaciones: la nota de prensa asegura que se ha modificado la exposición de motivos, se ha incrementado la representación ecologista en la Mesa del Lobo (que pasa a contar con 3 miembros) y se crearán mesas de trabajo derivadas de la Mesa General.
Datos que justifican la urgencia: ataques, muertes y tendencia al alza
La actualización de cifras presentada en la reunión muestra un escenario particularmente complejo. Hasta el 30 de septiembre de 2025, Cantabria registra:
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2.425 ataques
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2.812 animales muertos
Estas cifras ya superan los datos de ejercicios anteriores en el mismo periodo, consolidando esa tendencia ascendente que preocupa al sector.
El reparto de animales muertos por especies también refleja el impacto directo del lobo en la ganadería extensiva:
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Equino: 1.046 muertes (37 %)
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Ovino: 923
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Bovino: 667
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Caprino: 151
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Asnal: 22
Las indemnizaciones abonadas hasta esa fecha ascienden a 894.000 euros, cifra que subraya tanto el coste económico directo como la relevancia social y territorial del problema.
La evolución histórica descrita en el comunicado confirma que no se trata de un episodio aislado. En 2023 se registraron:
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2.322 ataques
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2.817 animales muertos
Ya entonces era un récord preocupante. Sin embargo, la presión continuó en 2024, alcanzando:
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2.681 ataques
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3.223 animales muertos
La tendencia, por tanto, es inequívoca: los ataques han crecido cada año desde 2019, lo que lleva a Susinos a afirmar que la problemática “no es coyuntural ni puntual, sino sostenida en el tiempo”.
Control poblacional: un avance del plan que ya está en marcha
La gestión de la población también fue abordada durante la Mesa Regional. La nota de prensa dice que el control poblacional del lobo en la temporada 2025/2026 presenta estos resultados:
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29 ejemplares extraídos de los 41 permitidos.
Distribución por zonas:
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Campoo: 9
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Besaya: 6
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Nansa: 5
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Saja: 4
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Pas-Pisueña: 3
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Asón: 1
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Costa: 1
Además, se han localizado 6 lobos muertos por causas no relacionadas con los controles, incluyendo furtivismo, atropellos y muerte natural.
Actualmente están activas 6 autorizaciones de control, lo que indica un trabajo operativo constante en las comarcas más afectadas.
Tabla resumen HTML de cifras clave 2025
Una participación sin precedentes: 161 alegaciones desde todos los frentes
El comunicado de prensa asegura que el proceso de audiencia e información pública, abierto en julio, ha generado una participación notable: 161 alegaciones válidas procedentes de personas físicas, entidades ecologistas, asociaciones ganaderas, partidos políticos, administraciones públicas y colectivos profesionales.
La consejera destacó que algunas de estas aportaciones han sido incorporadas para mejorar el documento final. Menciona tres cambios relevantes:
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Actualización de la exposición de motivos.
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Aumento de representación ecologista.
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Creación de mesas de trabajo vinculadas a la Mesa General.
Este proceso indica que el plan final busca integrar visiones divergentes y reducir tensiones históricas entre conservación y ganadería.
Convivencia como eje central del nuevo enfoque
Aunque la presión sobre la ganadería es evidente, Susinos insistió en que el objetivo del Gobierno no es eliminar la especie: “No queremos exterminar al lobo, queremos convivir adecuadamente con él”. Sin embargo, matiza que la situación actual hace “imposible la coexistencia si no se actúa”.
De ahí que el plan combine:
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Medidas de control.
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Indemnizaciones.
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Actualización de estructuras participativas.
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Mesas técnicas de seguimiento.
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Mejora del análisis poblacional.
Conclusión: un plan necesario, amplio y en fase final
El proyecto del nuevo Plan de Gestión del Lobo en Cantabria avanza hacia su aprobación definitiva en 2026, con un respaldo técnico, administrativo y participativo notable. Las cifras evidencian una problemática sostenida; la presión sobre la ganadería continúa creciendo; y los datos de mortalidad del ganado y ataques alcanzan niveles que hacen imprescindible una intervención estructurada.
El Gobierno pretende equilibrar conservación y viabilidad económica del sector primario, integrando a todos los actores y reforzando la base científica y operativa del control poblacional. Ahora, con la fase de alegaciones ya culminada y los cambios incorporados, el documento queda a las puertas de su aprobación final.










