Conseguir ser campeón o subcampeón de la raza conlleva numerosas ventajas para el ganadero, entre las que se encuentra la revalorización de ese ejemplar y un aumento del prestigio de la ganadería. A lo que hay que sumar el reconocimiento de los ganaderos y la admiración por parte del público.

Los ejemplares campeones de los concursos de charolés y limusín se convierten rápidamente en el foco de atención de miles de visitantes al recinto. Tras participar en un concurso marcado por la alta calidad de las cabezas presentadas y la competitividad entre ganaderías, su recompensa también es la admiración de entendidos y público en general y convertirse en foco de cientos de objetivos.

Fotografías:

Sevillana’, campeona adulta de la raza charolesa de Ángel García Santiago, de Boadilla.

Eloísa’, campeona joven de la raza charolesa, de Mariano de Diego.

Xera’, subcampeona adulta, de Miguel Vaquero, de Vitigudino.

Dixafalga’, subcampeona joven, de Emilia de Castro, de Gomecello.

Decano’ , campeón de la raza limusina, de Explotaciones Mingoblasco de Ávila.

El ganadero Mariano de Diego junto a 'Eloísa'  

Rosa María Fernández

Agronews Castilla y León

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