Imagen de José Ignacio Falces
Publicado por José Ignacio Falces

Puede parecer que la última semana ha sido la del gran terremoto azucarero remolachero pero no es menos de cierto que desde que se cerró en 1992 la molturadora leonesa de Santa Elvira en la capital del reino el sector ha vivido en una “vorágine” de noticias, la mayoría negativas, que lo han convulsionado: ni recuerdo el número de azucareras que se han cerrado en los últimos 20 años; hubo que abandonar la mitad de la producción para “salvar” a la otra mitad tras las distintas reformas promovidas desde Bruselas por comisarios daneses y austriacos de infausto recuerdo; se ha acabado con el sistema de cuotas que había sido un traje perfecto para el sector europeo;  ya se anunció hace años un precio de remolacha a 36 euros por tonelada (muy diferente al actual pues todavía había remolacha a 48 €); se han puesto en marcha ayudas de tres euros desde la Administración Regional que luego se han quitado de golpe y porrazo como solución a la crisis; se pasó de pagar la pulpa y los complementos a tener que cederlos a la empresa si se querían cobrar esos dos euros y pico… todas estas noticias, y muchas que seguro se nos quedan en el tintero, han convulsionado un sector que, a pesar de todo, es uno de los más profesionales del campo español… alcanzando rendimientos que superan ampliamente, por ejemplo, a los “mitificados” agricultores franceses que sólo tienen la gran ventaja frente a los nuestros de no tener que pagar el riego.

La semana pasada se han vivido, quizás, la gota que puede colmar el vaso de la paciencia de los remolacheros, especialmente de aquellos que entregan en British Sugar. El anuncio realizado por Azucarera, por cierto ni en la sede de la empresa sino en las oficinas de su agencia de comunicación, de bajar seis euros a partir de la campaña que viene el precio de la remolacha ajustándolo al precio del azúcar, argumentado con unas perdidas de más de 40 millones de euros de la empresa, ha sido un duro golpe para los cultivadores, especialmente, quizás la elección de la fecha tampoco ha sido la más brillante, cuando el día anterior se anuncia, aquí me dirán que es un brindis al sol… un anuncio electoral… un sueño de un fondo financiero… el acuerdo de la Junta de Extremadura para la creación de una azucarera en Mérida con una inversión de cerca de 500 millones de euros; y el día siguiente de la rueda de prensa de British Sugar es la Cooperativa ACOR la que aprueba mantener el precio de la remolacha a 42 euros hasta el año 2023, con una aportación propia de la entidad de más de seis euros, siempre y cuando la PAC se mantenga en los criterios actuales con las ayudas asociadas y regionales que existen hasta la fecha.

Si la noticia de la bajada ya era mala, en ese panorama informativo, se agrava todavía más.

Es indudable que la situación del mercado del azúcar es la que es, mala tendente a malísima con el producto en octubre a 320 euros la tonelada, pero no es menos cierto que no hace tanto estaba a más de 500…600 e incluso 700… y entonces nadie se acordaba de repercutir ese importe en el pago a los agricultores. Esta es la crítica más lógica, quizás también la más fácil, a la empresa propiedad de British Sugar, pero bajar el precio a los remolacheros ¿es la única solución para compensar las pérdidas de la empresa? y si el azúcar la campaña que viene sigue a esos 320 euros ¿se baja otra vez el precio a los cultivadores?...

Hace ya muchos años alguien muy respetado por los agricultores y ganaderos de Castilla y León me dijo que la única solución del sector remolachero de la región era que ACOR – TEREOS se convirtiese en la propietaria de todas o casi todas las azucareras de esta comunidad autónoma… ¿Estará intentando Azucarera forzar ese movimiento?... No parece sencillo que, con esa bajada del precio los remolacheros, con unos costes de producción ya muy ajustados al borde de la rentabilidad, mantengan la actividad, pero no es menos cierto que no quedan muchas salidas, pues simplemente un trasvase de 2.000 hectáreas a otros cultivos podría ser el hundimiento de mercados tan poco flexibles como la patata, la zanahoria, la cebolla o el puerro. El conocimiento del cultivo, la necesidad de rotación o el compromiso de las ayudas agroambientales juegan a favor de Azucarera… pero para evitar pérdidas ¿hay algo más sencillo que vender lo que las está produciendo?... ésta es una pregunta a la que tendremos respuesta a lo largo de los próximos meses… aunque siempre podemos confiar en esas voces que anuncian que el precio del azúcar va a repuntar como consecuencia de la caída de la producción mundial…

Añadir nuevo comentario