Luis Planas junto a sus homónimos francés y alemana
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Publicado por José Ignacio Falces

Tras semanas, meses o quizás años de incertidumbre parece que ya tenemos un Gobierno que va a contar con una cierta estabilidad en el tiempo, y recalco lo de cierta, lo de estabilidad y lo de tiempo, repitiendo en él, Luis Planas como Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Buena parte del sector ha calificado esta noticia como buena para el mismo y en esa misma línea opina, humildemente, quien escribe estos pocos renglones, aunque quizás la primera buena nueva fue el mantenimiento en si del mismo departamento ministerial ante el peligro que suponía ese macro ministerio de Transición Ecológica al que se ha añadido la despoblación en el que el MAPA habría tenido fácil encaje.

Nuestro sector agrario está en estos momentos en una época clave entre negociaciones de límites financieros, Brexit, reformas de las Política Agraria Común, planes estratégicos nacionales… por lo que necesita una persona que conozca todos y cada uno de los engranajes de Bruselas o Estrasburgo, algo que cumple Luis Planas a la perfección, apoyado por un equipo potente en este tipo de gestiones, aquí va a ser fundamental el mantenimiento de determinados pilares del mismo en la nueva legislatura.

Pero más allá de esas negociaciones, de lograr el menor recorte posible de los fondos de la PAC que es en lo que finalmente se van a traducir todas esas reuniones, parece evidente que el campo español necesita seguir dando pasos firmes hacia su digitalización, su modernización, sobre todo para lograr que sea atractivo para los jóvenes y mujeres que son los colectivos fundamentales para luchar contra esos grandes problemas que son la despoblación o la falta de relevo generacional. Pero ¿cómo se puede lograr eso?... la respuesta no es fácil, cuando las actividades en el sector, me da igual la agricultura o la ganadería, no acaban de ser “atractivas” para esos grupos, excepto en los casos en los que la profesión se herede de padres a hijos/hijas… siendo, por otro lado, muy, pero muy complicado que alguien ajeno al sector tenga la posibilidad de incorporarse al mismo dadas las fuertes inversiones iniciales que se requiere, especialmente en el apartado agrario, mientras que en el ganadero, donde quizás las opciones son más grandes, en buena parte de ellas aparecen vinculadas a modelos de trabajo como es la integración, demonizado por muchos y puesto en el punto de mira de aquellos que parecen obsesionados con luchar contra lo que han dado en llamar la ganadería industrial cuando si esta sociedad puede comer y hacerlo a unos precios aceptables es consecuencia del éxito que ha tenido el mismo.

Precisamente el descrédito al que colectivos con mucho peso en esa sociedad actual, que se han convertido en auténticos lobbys de poder informativo, están llevando al sector agrario, basta con repasar buena parte de las informaciones aparecidas en la Cumbre del Clima celebrada en Madrid, debe ser uno de los elementos contra los que va a tener que luchar Luis Planas y la totalidad de su equipo. El poderío de los mismos ha llegado al punto de demonizar, de manera muy injusta si realmente se acercasen un día a conocerlos de verdad, a sectores enteros como el vacuno por las emisiones de metano, a la agricultura por los usos, en España mínimo frente a su proliferación en otros países como Brasil o Argentina, de los transgénicos o al porcino, aviar… por el cada vez más reducido uso de los antibióticos o por la necesidad de una mejoría del bienestar animal.

Muchos deberes para el nuevo Ministro que va a tener unos meses ahora de muchas gestiones, muchas negociaciones, muchas conversaciones buscando aliados… para lograr que los fondos de la PAC se reduzcan lo menos posible… porque, no nos engañemos, que perdamos lo menos posible es el mejor objetivo a alcanzar pues el presupuesto europeo es como esa manta con la que taparse los pies y la cabeza a la vez es, simplemente, imposible y ya sabemos quien va a ser el sacrificado.

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