Patata en un gran almacén. Foto: Agronews Castilla y León
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Publicado por José Ignacio Falces

Sin lugar a dudas fue una de las propuestas estrellas del ahora Comisario Miguel Arias Cañete, la Ley de la Cadena Alimentaria se "vendió", a conciencia por cierto, como la gran solución a uno de los problemas fundamentales a los que las producciones agrarias tienen que hacer frente, que no es otro que el tremendo desequilibrio que existe, en muchos casos aunque aquí la generalización me parece de lo más acertada, entre lo que los agricultores y ganaderos perciben y lo que los consumidores pagan cuando se llevan para su hogar cualquiera de sus productos.

Es verdad que buscar una cadena de valor equilibrada es muy complicado sobre todo si tenemos en cuenta el peso tan dispar que tiene sus eslabones, el poderío económico, político... de la gran distribución no tiene nada que ver, por ejemplo, con el de quienes se dedican todavía a la actividad primaria, en franca retirada tanto en número como en capacidad de incidir en lo que las mentes pensantes de los distintos gobiernos decidan

Muchas voces alertaron en su momento de que la Ley no iba a ser el éxito rotundo que Cañete anunciaba pero lo cierto es que hace aguas, y sólo acaba de nacer. Y para muestra un botón, miren ustedes lo que está pasando con la patata, este año... Distintos informes ya están señalando y denunciando la situación, me pueden decir que el de COAG es sesgado, no lo opino así, por ser elaborado por una organización agraria, pero los datos que ofrece MERCASA son casi similares, hablando de un incremento del 800% del precio de la patata desde la tierra hasta que la adquiere el consumidor.

Desde los 0,11 euros que cobra el agricultor por kilo, alguno me dirá que donde está esa cantidad cuando están percibiendo cuatro céntimos,  pasando por los 0,22 € a los que está de media en los "mercas" para acabar en los los 0,91€ a los que afirma MERCASA que está en los distribuidores, hay margen para que todo el mundo gane, lo que le corresponda, y lo haga de una forma mucho más equilibrada de la que se ve en esos tres datos, pues, además, en otros productos agroalimentarios su transformación antes de llegar al consumidor tiene un peso importante, pero en este tubérculo no es precisamente el caso pues en muchas ocasiones se limita al embolsado, selección y lavado, en determinadas variaciones y presentaciones.

Quizás serían bueno dejar pasar más tiempo para ver como es la evolución de la citada Ley de la Cadena Alimentaria, pero, desde luego, tiene trabajo por delante para buscar esos equilibrios entre productores, transformadores, mayoristas...pues este es un problema que tiene que solventarse, de una vez por todas.

 

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