Depósitos en una bodega de Valladolid. Foto: Agronews Castilla y León
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Publicado por José Ignacio Falces

Esta fue, en mi humilde opinión la idea más importante que se aportó en las recientes jornadas sobre el vino que se organizaron dentro del proyecto Agrohorizonte 2020 que la consejera de Agricultura y Ganadería, Silvia Clemente, y todo su equipo están poniendo en marcha en los últimos meses. “Escuchar a los consumidores”, cuatro palabras que esconden algo mucho más profundo que lo que puede parecer pues representan un avance fundamental para la industria agroalimentaria, no sólo de esta región sino del conjunto de España.

Es evidente que el destinatario final de estos productos agroalimentarios, en los que Castilla y León es puntera absolutamente, es el consumidor… pero ¿sabemos lo que quiere realmente?.

Esta frase que apareció en las jornadas antes citadas, en las que estuvo presente una gran representación del sector vitivinícola de la región, es la misma que he escuchado recientemente a Jesús Carrión, responsable del sector de las patata de URCACyL o está muy en la línea del proyecto que la Interprofesional del Ovino está poniendo en marcha en el sentido de buscar la recuperación del consumo de cordero. El primero, en una reciente entrevista en Es Radio con nuestra compañera y amiga Elena Rodríguez, hablaba de que quizás habría que apostar con bolsas de patata más pequeñas de 2,5 kilos, más manejables, más adecuadas para familias menos numerosas, sin un gramo de tierra…; mientras que los segundos, están tratando de recuperar el consumo de carne de cordero  través de nuevos cortes que se adapten a la realidad de la sociedad actual española con muchas unidades familiares con un única componente, que, además, necesita cocinar deprisa…

La razón de esta reflexión sobre esa necesaria adaptación de la industria agroalimentaria al consumo, a los consumidores actuales… debe ser la base sobre la gire buena parte de sus inversiones, conocer a quién se vende parece que debe ser lo primero para poder vender. La idea de este pequeño artículo me vino viendo eso que cuando yo era mucho más joven se daba en llamar “la caja tonta”, pero que desde luego no lo es, viendo como una empresa de alimentación, ofrecía al telespectador un producto, en concreto un arroz oriental, en raciones individuales y en cinco minutos listos… y pensé estos si que “escuchan a los consumidores” y saben lo que quiere…

Y… ¿lo están haciendo nuestras industrias agroalimentarias? Pues de todo tenemos en la “viña del Señor”, desde proyecto punteros, en el mundo del vino, por ejemplo, se están sacando productos muy interesantes con menos grados, frescos, buscando atraer al público joven, más allá de “ideítas” de las que es mejor no pensar y recordar… o en el del queso con presentaciones muy novedosas… a otros justo en la otra punta de la balanza que parece más vivir en el siglo XIX, y no lo digo por ese gusto “vintage” tan de moda en la actualidad…

Por favor, escuchen a los consumidores, qué es lo que quieren comprar, cómo lo quieren comprar… esa es la clave para poder vender que, como alguien me decía ya hace muchos años es lo más difícil, la calidad de los productos agrolimentarios de Castilla y León, simplemente, viene de “fábrica”.

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