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Publicado por José Ignacio Falces

Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular, así define la demagogia la Real Academia, ¿por qué no jugamos un poco a serlo?.

Esta misma semana hemos conocido los datos del paro en España, los peores de la historia en plena crisis del coronavirus. Las cifras que más nos interesante para este “juego” son los que hablan de los parados agrarios, que los sitúan en los 159.420, frente a estos son muchas las voces que están alertando de la necesidad de mano de obra del sector agrario al extenderse algunas labores en sectores fundamentales como es el de la fruta de hueso, recientemente bautizada como fruta blanda por una insigne periodista televisiva, pero también para labores en cebolla, ajo e incluso patata en las zonas más tempranas, que el propio Ministro de Agricultura, Luis Planas, llegó a situarla en los 100.000 temporeros.

Ahora que ya estamos con nuestro disfraz de demagogos, 159.420 parados – 100.000 puestos de trabajo… las cuentas son bien sencillas… y todavía tendremos que dejar en el paro, lamentablemente, 59.420 desempleados. Entonces para que tanto revuelo, para que se tienen que romperse la cabeza nuestros políticos en ver cómo son capaces de trasladar a los temporeros hasta las parcelas o lo que es ahora más complicado cómo los van a traer desde los países de origen. Es evidente que algo falla en el sistema si con esas cifras de parados todavía tenemos que reclamar la presencia intensa de mano de obra foránea, pero ahora no es el momento de eso sino de solventar la complicada situación de muchos agricultores y ganaderos que estos días no están faltando a su cita de producir alimentos, lo que ha permitido que, muchos de esos grupos de urbanitas que durante muchos años no sólo no han valorado su trabajo sino que lo han criticado con fuerza en temas como la contaminación que en estos días se ha reducido exponencialmente a pesar de que las vacas siguen con sus ventosidades, ahora descubran que los alimentos no crecen como setas en las estanterías de su supermercado favorito.

Lo cierto es que se vienen encima semanas de intensa labor en el campo y que la tradicional mano de obra temporera tiene muy complicada su llegada. El otro día en el programa de radio Onda Agraria se quejaba un agricultor andaluz que necesitaba 200 temporeros, que no sabía como llevarles hasta el campo, que estaban pensando en aprovechar los autobuses escolares que están ahora parados pero que los costes se elevaban por encima de los 3.500 euros, lo que hacía inviable esa posibilidad. Otra de las opciones que se están planteando es el aprovechar la gente de las zonas cercanas que, en estos días, por desgracia, han pasado a formar parte de las listas del paro o a los que están en uno de esos archifamosos ERTE pero claro eso presenta una importantes dudas legales…

Una campaña como esta, la de fruta de hueso me refiero, que apuntaba interesante ahora se ve golpeada por una situación como esta que ha llevado por ejemplo a que distintas organizaciones agrarias habrá buzones en internet donde poder apuntarse a una base de datos buscando solucionar un problema al que las Administraciones tienen que dar respuesta… y hacerlo de una forma rápida siempre respetando las medidas de seguridad sanitaria que deben tener esos trabajadores.

Solventado ese problema, que esperemos sea coyuntural, quizás haya que replantearse la base de un sistema que teniendo casi 160.000 parados registrados tiene que traer 100.000 temporeros para cubrir sus necesidades

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