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Imagen de Jesús Molpeceres Picón
Publicado por Jesús Molpecere...

Llega un momento en que la incertidumbre acapara la mayor parte del estado anímico de nuestros agricultores y ganaderos. Vivir y trabajar en vilo se ha convertido en la seña de su identidad.

A la tremenda carga psicológica que supone iniciar una campaña o paridera sin saber si se culminará con éxito, si se venderá a un precio razonable o si se cobrará sin demoras ni impagos de terceros, se une la exasperante losa de no saber con exactitud, si las subvenciones seguirán en la línea actual o de si los devenires europeos determinarán, casi inexorablemente, el fin de gran parte de las explotaciones de nuestra Comunidad.

Acaba de culminar otra solicitud de ayudas. Ya han pasado varias décadas desde que surgieran, en la década de los 90, entre la incredulidad y el escepticismo de muchos, las primeras ayudas al cultivo de girasol.

Muchos años después, para algunos ya todos los restantes, seguimos mirando al cielo con un ojo y a los tejemanejes europeos con el otro, con la esperanza de adivinar si volveremos a mantener nuestra explotación un año más o si se precipitará a su desaparición de forma permanente.

Este año dice la Consejería de Agricultura que se ha presentado un 3% menos de solicitudes de la PAC. Aluden, desde la Administración Regional, esa disminución que dicha en porcentaje no abulta tanto como si se pusiera la cifra real, que supera las 2.000, a herencias y compraventas. Ojalá fuese cierto. La realidad nos hace sospechar que entre las disminuciones se encuentran un alto número de agricultores y sobre todo ganaderos, que ya no han podido mantener más su explotación a flote.

Dicen que nos pasamos la vida pidiendo y llorando. Otros consiguen sus ayudas y prebendas sin apenas hacer ruido. Pero en el campo no tenemos capacidad de dar cobijo económico a políticos retirados en forma de consejeros con sueldo. Aquí solo nos dedicamos a trabajar, producir, recoger y vender.

Por eso termino como empecé, deseando que la PAC siga con nosotros al menos hasta que surja en este País una generación de dirigentes que luchen verdaderamente por el sector, no con ayudas temporales y sin futuro, sino con realidades.

Que la PAC esté contigo, amigo. Y también la PAZ. Un saludo.

 

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