Imagen de Jesús Molpeceres Picón
Publicado por Jesús Molpecere...

 

Estos días no se habla de otra cosa. Que si la España vacía, que si vaciada, que si despoblada… lo podemos camuflar bajo la acepción que queramos pero la realidad solo es una y es que, en realidad, estamos hablando de una España abandonada y, si me permitís la apostilla, traicionada.

No hay mayor traición que la que proviene de una persona querida y cercana. Julio César ya la conoció 44 años antes del inicio de nuestra era cristiana y como él, son innumerables los ejemplos de conspiraciones y traiciones de la mano de quienes menos uno se lo esperaba. Cría cuervos, se ha dicho siempre en el refranero popular, y te sacarán los ojos.

Las más modernas y actuales técnicas de marketing han enseñado a quienes son ya de por sí maestros del ilusionismo a encarrilar las corrientes de opinión en la dirección adecuada siempre con el objetivo final de conseguir que incluso los perceptores crean que eso es lo que realmente piensan. Los Lobbies de opinión van moldeando nuestro intelecto hasta convencernos de cualquier realidad por virtual que ésta parezca.

“La España rural se muere. No hay trabajo en nuestros pueblos. Solo quedan viejos sin utilidad productiva y que suponen una carga social y económica…”  ¿Te suena de algo?. Todo se dirige hacia un fin de ciclo con tintes de irreversibilidad y ante lo que no hay nada que hacer. 

¿Para qué invertir en un dispensario médico o en un centro educativo o para qué ayudar a establecer empresas en lugares a priori más asequibles, económicos y, por encima de todo sostenibles? ¿Para qué si al final solo son unos pocos? Esta es la pregunta que hace tiempo se hicieron los dirigentes políticos y cuya respuesta, por desgracia, ya sabemos todos.

La traición, por volver al argumento inicial proviene, precisamente, de los hijos del mundo rural. Aquellos que hace décadas decidieron marchar a las ciudades y que ahora no solo reniegan de sus orígenes sino que parece que les quebranta ver el bienestar de que gozan los que se quedaron.

Eso sí, cuando llegan las ocasiones de pedir el voto todo se transforma. Todos hacen resurgir sus orígenes rurales. Todos visitan  sus denostados pueblos y  a los queridísimos vecinos de la España abandonada con promesas y deleites poco convincentes pero, a veces, efectivas. Ya en los años 70 Miguel Delibes, maestro de maestros, nos describió con exactitud, en los incipientes manejos de la política democrática y de la mano del entrañable Sr. Cayo, lo que se convertiría en una línea de actuación recta e inalterable.

Todos los partidos quieren presentar candidaturas en los municipios más pequeños. Con apenas unas decenas de votos consiguen alcaldías que se transforman en Diputaciones y alimentan el monstruo de la clase política de nuestro querido País. Salen candidatos hasta de debajo de las piedras, gentes que ni viven ni conocen la realidad del municipio al que pretender representar. ¿He dicho representar? Perdón, ha debido ser un lapsus, realmente he querido decir “del que se quieren valer” para alcanzar metas más altas y alejadas.

En fin, esto daría para más que esta modesta colaboración. Concluyo como empecé, con la denuncia abierta de que no estamos vacíos, no estamos vaciados, no estamos despoblados… estamos esquilmados, abandonados a nuestra suerte y traicionados por los mismos que ahora se afanarán en visitarnos y regalar nuestros oídos con cantos de sirena que ya sabemos en qué terminarán.

En pocos días se diluirán los ecos de la protesta del pasado día 31 en Madrid y volveremos a la rutina diaria. Que sea leve. Un saludo.

Comentarios

Esta muy bien reflejado en el articulo la situación de nuestra espña rural, sobre todo la rapiña del voto rural a la hora de las elecciones y a cambio de nada , es decir de promesas que nunca se cumplen. Ahora les extraña que el voto se vaya con un nuevo partido y abandone los antiguos por sus burlas e incumplimientos, por lo menos van a catar al nuevo para ver que pasa o si es mas de lo mismo, porque a los de antes bien que los conocemos y el resultado de confiar en ellos tambien.
Cuando internet deje de funcionar, y será muy pronto, la azada será una herramienta indispensable para poder subsistir
Creo que uno de los rasgos mas definitorios del mundo moderno es la agrofobia. Recuerdo que sentí un estremecimiento cuando leyendo "El Manifiesto Comunista" de Marx, me encontré con la expresión de "el cretinismo rural", como una de las cosas que había que barrer con el "progreso". Ese es el problema: nuestros líderes -políticos, económicos, pero también INTELECTUALES, abominan del mundo rural. Por eso soy muy pesimista. Trabajo en la enseñanza. Y no me imagino ni tan solo a uno de los miles de alumnos que he tenido volviendo al campo a trabajar. Todos son ecologistas, anticaza, etrc., etc., pero desde luego para ellos el mundo rural es solo un decorado.

Añadir nuevo comentario