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Publicado por Jesús Molpecere...

Corren tiempos difíciles para mantener la cordura. A veces quisiera ser uno de esos anacoretas que viven aislados en la montaña comiendo lo que les proporciona la madre naturaleza y con las únicas preocupaciones triviales del tiempo meteorológico y  la propia subsistencia. Quisiera, pero no puedo. Me ha tocado vivir, al igual que a la inmensa mayoría de los mortales, un tiempo cronológico basado en el bombardeo constante y obligado de una actualidad que ni quiero, ni comparto.

Cuando habíamos conseguido, hablo del sector agropecuario y agroindustrial, por fin sacar la cabeza del ala de la protección y de la subvención logrando, a base de inversión, esfuerzo y calidad, mucha calidad, apoyar nuestras empresas en la exportación, ahora nos dan una bofetada, a mano abierta, en toda la jeta con la impasividad de aquellos que, entre otras cosas, han sido los causantes, por inacción, de dicha agresión.

Cómo vamos a pretender que nuestros gobernantes nos saquen ahora de este abismo al que nos asomamos cuando han permitido, cuando no colaborado en su excavación. Nuestros políticos están más preocupados de colocar la silla en la mesa de banquete que de ir a la compra para preparar la cena. Mientras ellos solo consumen el tiempo (y nuestro dinero) en conseguir adeptos para sus causas, en formalizar alianzas, aunque sean contra natura, y en resolver sus nombramientos lo antes posible, en otros países donde su clase política si se preocupa realmente de los intereses de su población, van afianzado su posición presente y futura.

Con una clase política solo pendiente de salir en la foto de una gran cumbre hispanoamericana de, aproximadamente, 7 segundos en el hall de un hotel donde se tratan temas (según dicen) de economía, seguridad, relaciones comerciales… y un sinfín de asuntos que solo nombrarles ya ocuparían el doble del tiempo realmente utilizado, qué podemos esperar. Mientras tanto, otros dirigentes que no buscan su propia gloria, se afanan en conseguir verdaderos acuerdos y relaciones beneficiosas para su País y no solo para su álbum de recuerdos.

Qué queréis que os diga. Yo no soy capaz de criticar al presidente de los Estados Unidos por lo que está haciendo. Nos va a fundir como a un trozo de queso en una parrilla. Pero, es lo que tiene que hacer. Es para lo que le han puesto en la presidencia millones de personas y para lo que le pagan el sueldo.

La pregunta ahora es la siguiente, ¿Para qué hemos votado nosotros aquí? ¿Qué es lo que realmente exigimos a nuestros políticos? ¿Alianzas, duplicidad de administraciones, sueldos astronómicos, fotos en las redes sociales…? Pues si por ahí van los tiros, no nos podremos quejar nunca.

Mientras nuestros productos agropecuarios naufragan cruzando el charco, nosotros seguiremos consumiendo vino chileno, ajos chinos, espárragos peruanos, naranjas marroquíes y un largo etc.  Y nuestros políticos en la cabina de maquillaje, que vienen elecciones. Así nos va. Un saludo.

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