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Publicado por Jesús Molpecere...

 

Si hubiese que elegir una frase que resumiese el estado de abandono al que han sometido a nuestros municipios rurales, sin duda esta sentencia tecnológica del siglo XXI ganaría, por derecho, ese dudoso honor.

Admito que la demografía ha marcado su propia ley de convergencia. Estoy de acuerdo con el cambio del flujo inmigratorio como una losa de proporciones irrebatibles sobre el entramado social de los municipios más pequeños. Incluso estoy dispuesto a considerar como irreversible la huida masiva de la gente más joven y preparada hacia nuevos nichos de conocimiento y trabajo. Hasta ahí llego, es decir llegamos todos.

Otra cosa muy distinta es que les compre el discurso instaurado y repetido hasta la saciedad con presuntas acciones que, al menos de momento, nadie ha visto materializadas. Ayudas a emprendedores, a mujeres rurales, a nuevas iniciativas. Apoyos por doquier y millones de charlas, jornadas, cursillos, panfletos, trípticos, y demás comparsas destinadas no se sabe muy bien a quién, con el último objetivo de justificar una pretendida actitud que ya hace tiempo que no se cree nadie.

La sombra tecnológica que envuelve el mundo rural, con inmensas zonas sin cobertura real de internet es, en sí misma, un síntoma muy significativo y preocupante de lo que realmente está pasando.

Cada vez son más numerosas las gestiones obligatorias vía internet. Algunas de ellas incluso bajo apercibimiento de sanción por parte de la Administración. Parece que nadie ha caído en la triste y evidente realidad de que no hay red a disposición de los habitantes de gran parte del mundo rural. Exigir si, dotar no. ¡Qué contradictorio!

¿Podrían imaginarse alguno de estos nuevos políticos, siempre enganchados a sus magníficos (y gratuitos) IPhones que no pudiesen hacer una sola llamada o enviar un solo mensaje por falta de cobertura? Si a los políticos les quitasen el móvil de las manos… ¿qué otra cosa podrían hacer con ellas?

Mientras que las tres grandes compañías de telecomunicación consiguen miles de millones, sí he dicho bien, miles de millones de euros de beneficios netos al año, la mayor parte de nuestro entorno rural no tiene posibilidad de conectarse a la red. Yo me pregunto si no sería muy difícil negociar con quien se lo está llevado a carretadas a la hora de exigir algo tan sencillo como cobertura total en todo el territorio nacional. Desde luego a la hora de exigirnos a nosotros, los pobres mortales, no tienen tanto remilgo.

A todo el mundo se le llena la boca hablando de poner internet en los municipios rurales. Las Diputaciones gastan un poquito de su presupuesto (la mayor parte lo necesitan para sus descomunales sueldos) en poner unas exiguas e inoperantes antenas en las fachadas de los ayuntamientos para dotar, cuando funcionan, de unos pocos megas y así callar la boca a los que claman por esta discriminación.

No existe ningún impedimento técnico, físico ni económico para que no haya cobertura en el 100% del territorio de este país. Entonces… ¿cuál es el motivo? ¿No será que no interesa que el mundo rural se convierta en competencia del urbano? ¿A qué tienen miedo? ¿Cuáles son los verdaderos intereses ocultos?

Cómo me gustaría poder decirles a la cara a tantos y tantos demagogos de la política que no nos engañan a nadie, que sabemos que hay intereses en no dejar que levantemos la cabeza. Les diría a esos niñatos, siempre con la mirada puesta en su móvil, que ya no engañan a nadie. Lo malo es que, como ya viene siendo una costumbre, cuando se intenta contactar con ellos, siempre están apagados o fuera de cobertura. Un saludo.

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