Labores de siembra
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Carlos Bonilla, Director Agronómico de Pioneer Hi-Bred Iberia.

La preparación de la tierra para la siembra fija el entorno para el crecimiento y desarrollo óptimo a lo largo de la época de crecimiento del cultivo y en última instancia tiene un impacto crucial en el potencial productivo. Este artículo revisa como gestionar adecuadamente aspectos tales como el momento idóneo para comenzar la preparación del lecho de siembra, como minimizar la compactación y algunos consejos de labranza para optimizar la cantidad de plantas nacidas y la rentabilidad.

Determinando cuando están los suelos preparados

De cara a preparar las tierras, proponemos un método rápido para evaluar si con precisión si el suelo se encuentra en su punto para comenzar con el laboreo previo a la siembra.

Con una palita o escardillo escarbe hasta 8 o 10 cm de profundidad (aproximadamente la palma de la mano). Tome un puñado de tierra removida y apriétela.

Los suelos estarán demasiado empapados si cualquiera de las siguientes cosas ocurre: ¿Está muy pegajoso? ¿Puede hacer usted una bola con la tierra y que mantenga la forma? ¿Forma una lámina de tierra cuando aprieta esa bola entre su pulgar y el resto de los dedos? (tal y como se muestra en la imagen adjunta).

Los suelos, en los primeros 8 a 10 cm deberían estar lo suficientemente secos como para no formar láminas con una compresión normal entre sus dedos. Los suelos que se encuentran en perfectas condiciones para la preparación del lecho de siembra deberían desmoronarse entre los dedos y tener un buen tempero. Estas cualidades optimizarán el crecimiento precoz y minimizarán la compactación del suelo.  

Las condiciones de humedad del suelo pueden variar en el periodo que va de la preparación del lecho de siembra a la época en la que, de hecho, comienza a sembrarse. Si el suelo se satura de agua, sea paciente y espere a que pierda la humedad. Intente labrar los suelos lo más cerca de las fechas de siembre posible. La siembra en suelos con condiciones muy húmedas, o saturados de agua, provocarán terrones de mayor tamaño, así como compactaciones laterales provocadas por los aperos. Este tipo de compactación puede provocar una nascencia desigual. Además, el suelo apelmazado constriñe los sistemas radiculares del maíz o cualquier otra planta. Un unas raíces poco desarrolladas reducen la capacidad de la planta para buscar humedad y nutrientes, disminuyendo el rendimiento potencial.

Mejorando el lecho de siembra para ganar rendimiento

  • Evalúe las condiciones de humedad de cada campo. El sencillo test de las láminas de tierra le permitirá valorar las condiciones de humedad y la idoneidad del terreno para ser labrado.
  • Reducir la compactación manteniendo un correcto inflado de los neumáticos de la maquinaria, así como un uso correcto de los contrapesos.
  • En condiciones de sequedad, el uso de rodillos/rulos, mejora el contacto del suelo y la semilla y mejora la germinación.
  • Escoja híbridos con alto vigor germinativo para las siembras más tempranas.
  • La temperatura del suelo debería superar los 8ºC (preferiblemente 10ºC), a 5 cm de profundidad antes del comienzo de la siembra.

Adecuada presión de los neumáticos

La compactación en los primeros 15 a 20 cm en el suelo se encuentra relacionada con las condiciones de humedad, la presión de inflado y la carga total del equipo. Una de las cosas que se pueden hacer para prevenir dicha compactación es asegurarse de que el equipo trabaja con la presión correcta y con los lastres adecuados.

Los nuevos tractores suelen montar neumáticos radiales que deben estar inflados en torna a 0,55-0,7 bares. Un neumático radial debidamente inflado, no sólo disminuye significativamente el consumo energético sino que también previene la compactación. Un correcto inflado, duplica la huella del tractor, distribuyendo la carga a lo largo de una superficie mayor y, consecuentemente reduciendo la compactación.

Uso de fresas rotativas para reafirmar el lecho de siembra.

 Un contacto adecuado de la semilla con el suelo es crítico para una germinación apropiada, así como para una toma de nutrientes adecuada. Un lecho de siembra mullido pero firme debe de ser el objetivo a alcanzar por todos los agricultores. Cuando usted pasee por el campo antes de la siembra, su calzado no debería hundirse más de 3 cm. Un lecho de siembra demasiado suelto, crea el escenario para una nascencia dispareja, un establecimiento de raíces pobre, un aumento de la probabilidad de caída de tallo ante vendavales previos a la siega, así como una reducción de la producción potencial.

Así pues, ¿qué pasos debería seguir usted para conseguir crear las condiciones perfectas? Se puede considerar el uso de rotocultivadores  con rulos para aumentar la firmeza del lecho de siembra. Bajo condiciones de sequía el uso de fresas rotativas puede ayudar a dar firmeza al lecho de siembra y mejorar la implantación del cultivo. Se ha atestiguado que el uso de rulos bajo condiciones de falta de humedad coadyuva a la absorción de nutrientes tales como el zinc, o el potasio. No obstante, su uso en condiciones de saturación de agua puede llevar a aumentar el tamaño de los terrones, el apelmazamiento y a reducir el tempero. La decisión sobre si usar este tipo de aperos, debe ser tomada parcela por parcela y al dictado de las condiciones que se presenten en cada momento.

En zonas de no laboreo, cuando el cerrado de los huecos de siembra puede llegar a convertirse en todo un desafío, los rulos dentados o las ruedas dentadas pueden ser una opción válida. También ayudan a disgregar las compactaciones verticales, en campos con mayor humedad.     

 

 

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