
La nueva legislatura autonómica ha dado sus primeros pasos conforme al guion previsto. Ojo, no conforme al guion de los políticos, que también, sino en función del texto escrito pro los ciudadanos el 15 de marzo.
Corren tiempos de autocitarse, de “esto ya lo dije yo antes de las elecciones”, pero es verdad. Nada de lo sucedido estos lunes y martes en el Parlamento autonómico se escapa al ojo menos avisado o al analista más torpe. Los acuerdos para conformar la Mesa de las Cortes, preludio de un más que cantado Gobierno de coalición, siguiendo, insisto, el mandato de las urnas, no son sino el resultado final de un mini-ciclo electoral que comenzó en Extremadura, prosiguió en Aragón y se cierra en falso en Castilla y León; y digo se cierra en falso porque, ahora, se abre el melón de Andalucía donde los resultados, previsiblemente, calcarán, con algún matiz, los de las tres comunidades precedentes, a saber, la pérdida, por poco, de la mayoría absoluta del PP, un resultado incierto del PSOE (soy de los que piensan que María Jesús Montero, al igual que Carlos Martínez, no se va a pegar un estacazo) y una subida significativa de Vox, que el Pensamiento Único llamará frenazo por tierra, mar y aire.
Así las cosas, queda por despejar una incógnita, que no es poca cosa: la proporcionalidad del reparto del Gobierno de coalición. Por ejemplo, si la vicepresidencia conllevará o no cartera (cartera que, de existir, siempre es falsa en el caso de las vicepresidencias); cuántas consejerías van a recaer en Vox y cuáles serán y los puntos de un acuerdo que, no nos engañemos, será nacional por mucho que se vista (el nuestro y los restantes) de supuesta idiosincrasia regional.
Ya antes de las Elecciones, y con un resultado también cantado, el hoy presidente electo, Fernández Mañueco, se refirió al de 2022 como un acuerdo razonable en su contenido. Pues eso, ahora hay que ponerse a escribirlo, firmarlo y dar nombre a los beneficiarios de un nuevo destino que, esta vez, tiene más visos de durar cuatro años a tenor, o pese a, la cercanía de las municipales y las generales.
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