Silvia Clemente durante la clausura de Agrohorizonte 2020 en Burgos
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Publicado por Ángel Cuaresma

La llegada de Silvia Clemente (la nuestra, la de la Consejería de Agricultura) a la Presidencia de las Cortes de Castilla y León anuncia una revolución en el modo de funcionar de una institución que, hay que comprenderlo, tampoco se presta a mucho margen de maniobra. Es verdad que no es igual estar al frente de una administración fundamentalmente gestora, donde la hoy presidenta ha logrado cuadraturas de círculos, que de una institución legislativa y eminentemente protocolaria. Pero la flamante número dos de la Comunidad ya se ha aprestado a anunciar imaginación y ganas de trabajar.

Ello no debe ir en detrimento de sus predecesores pues, como queda dicho, el Parlamento es, por definición, poco dado a las alharacas extrahemiciclo pero, quienes conocemos a Silvia Clemente, sabemos que el edificio de la avenida de Salamanca será escenario de acciones hasta la fecha inéditas. Y que se proyectará, por supuesto, mucho más allá del grandilocuente escenario.

No competiré, no me sale, en elogios, pues son muchos los oídos y leídos estos días, y seguro que no todos cargados de sinceridad. Pero, gestión práctica aparte, si con algo debemos quedarnos de la labor de Clemente al frente de Agricultura, es haber puesto el departamento al mismo nivel de prestigio de cualquier otra Consejería. Ya no hay consejerías de primera o de segunda; el campo ya no es menos que nadie. Los profesionales del sector se lo creen y también los funcionarios y los propios políticos, sus compañeros de Gobierno.

No se trataba sólo de repartir, gestionar o administrar dineros de propios y extraños; no se trataba sólo de difundir estadísticas conforme a la época del año de que se tratase; no se trataba únicamente de hacer balances o previsiones de cosechas. Era cuestión, y no baladí, de acercar la agricultura y la ganadería a esos mundos hasta no hace mucho reservados a los sectores urbanos.

Y, ahora, como digo, llega el Parlamento. Los más avezados analistas políticos de la Comunidad, entre los que no me encuentro, claro está, pues no doy el perfil, nos explican que el presidente del partido, Juan Vicente Herrera, decidió elevar su candidatura ante la presencia de nuevos grupos políticos, no todos ellos moderados. Yo, que no formo parte de esas camarillas, creo que todo es muchos más sencillo: es llevar a las Cortes las ideas que triunfaron en un campo igualmente difícil de trillar. Suerte.

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