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Publicado por Ángel Cuaresma

El grupo de distribución Carrefour, uno de los más importantes de su sector en el mundo, ha entregado recientemente en Valladolid los Premios a la Mejor Pyme de Castilla y León en su edición correspondiente a 2018. El acto fue, qué duda cabe, una buena ocasión para reflexionar no sólo sobre la importancia de nuestras grandes, medianas y pequeñas industrias del sector de la alimentación sino también sobre el decisivo papel que juegan las con frecuencia tan vapuleadas grandes superficies.

Los premios, en esta edición, han recaído en la cooperativa salmantina Dehesa Grande, dedicada, como es evidente, a la producción y comercialización de productos cárnicos, y en la leonesa, de la comarca de El Bierzo, Pharmadus, cuyo principal objeto, aunque no el único, es la también producción y comercialización en este caso de infusiones derivados de plantas medicinales.

Al tiempo, se entregó una mención especial a la palentina Galletas Gullón, aunque me da que ésta forma parte más del compromiso político-social, dadas las recientes circunstancias, antes familiares que empresariales, por las que ha atravesado la triguera sometida durante tanto tiempo al vendaval de la inestabilidad derivada de las rencillas.

Pero volvamos a los galardones. No tiene que haber sido fácil elegir dos pymes entre las casi infinitas de nuestro sector agroindustrial. Lo he escrito en tantos y tantos artículos: las referencias (por utilizar un término tan propio de la distribución) que llenan mostradores, estanterías y lineales con el marchamo de Castilla y León se cuentan por centenares y estas mismas son las que forman parte de todas, creo que sin excepción, familias de España y de muchos, muchos países.

Por ello, es tan importante la participación, en todo el proceso, de las grandes superficies. He dicho vapuleadas; se las critica, se las demoniza, se hacen campañas pagadas por todos en favor de otros canales de distribución pero, no nos engañemos, estos establecimientos, y muy especialmente un líder europeo como Carrefour, son la garantía de que los productores, incluidos los pequeños, van a llegar a todos los hogares en condiciones de rapidez, de seguridad en el stock y, por supuesto, de precio.

Compremos donde queramos o podamos, ejercitemos nuestra libertad pero, precisamente en aras a esa libertad, no nos coarten porque aquí, curiosamente, no son los grandes quienes quieren imponer su ley.

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