
Nadie me creía cuando, en el inicio de campaña, pronostiqué treinta escaños para la candidatura socialista que encabeza Carlos Martínez. Y quienes menos me creían eran sus propios compañeros de partido, no por él, sino por lo que comúnmente llamamos “la que está cayendo”
Pero lo cierto es que, en el momento de cerrar las urnas, el soriano no gana las Elecciones, cierto, pero consigue una marca en la que no confiaban. Una vez más, a diferencia de lo sucedido recientemente en Extremadura y Aragón, el PSOE, el de tanta gente, el de toda la vida, sale indemne de un proceso en el que muchos veían ya la definitiva, la Comunidad que iba a señalar el camino hacia la tumba (política, por favor) a María Jesús Montero en su reto andaluz, que esa es otra. Ahora es muy fácil decirlo pero el sexto escaño por Valladolid no era difícil a tenor de la división de la ultraizquierda y, hombre, uno más por Soria siendo alcalde de esa ciudad… Si conseguía no perder, o no perder muchos, en ninguna otra provincia, los treinta estaban cantados
Estamos hablando del PSOE, de Carlos Martínez, y esta es la mejor noticia para él pero el vencedor de la noche es, sin duda, el aspirante a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco. Tampoco es menor, por supuesto, su victoria, por varias razones. En primer lugar, por esa suerte de pesimismo, a toro pasado incomprensible, que se había instalado entre sus seguidores en los últimos días de campaña. Frases como “esa manía que tenemos de estropearlo en la segunda semana” corrían como la pólvora en mítines, círculos y mentideros.
Con las urnas selladas, Mañueco no es Guardiola; no es, ni de lejos, Azcón, y, con permiso de Moreno Bonilla (Díaz Ayuso es otra guerra) puede convertirse en el nuevo barón ojito derecho de un Núñez Feijóo también volcado en la campaña.
Queda muy lejos la mayoría absoluta pero eso se daba por descontado y amortizado pero su victoria y el buen resultado de Vox despeja, de un plumazo, las incógnitas en cuatro comunidades autónomas. Vamos, que los votantes les han escrito el guión.
Por lo que se refiere a Vox, que sube un escaño y supera el 18 por ciento de los votos, no faltará quien diga que las encuestas (ay, las encuestas) les daban algún asiento más en las Cortes. Los que nos dedicamos a esto sabemos bien que la formación de Abascal aquí ya partía de un 17 por ciento, cifra muy superior, en porcentaje y en escaños por provincia a las de Extremadura y Aragón. De modo que, lo dicho, el guión os lo han dado escrito los votantes.
Y poco más. La extrema izquierda, ni suma, ni está unida, si acaso en torno al PSOE. Y qué diferencia entre la consolidación del voto de Por Ávila y el de Soria Ya. También, por qué no, por el subidón de 2022 de los sorianos.
Ahora, toca ver fórmulas: gobierno de coalición, pacto de investidura, acuerdo de presupuestos, acuerdos concretos… Puede ser rápido.
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