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Publicado por Ángel Cuaresma

Escribo con el apresuramiento propio de las noches electorales, con el escrutinio aún lejos de concluir, pero con una certeza que el porcentaje pendiente no parece capaz de modificar: Madrid ha decidido sentarse a la derecha, no se si del padre, de la madre, o de dos madres, porque una mujer seguirá siendo presidenta y otra mujer será la encargada de guardarle las espaldas. Y sin ser bucanera.

El miércoles, cuando lean la prensa y estén ya saturados de tertulias audiovisuales y comentarios de los que Tezanos llamaría tabernarios, ustedes casi estarán convencidos de que la Comunidad ha consolidado al centro (les dirán unos) o ha votado a la ultraderecha (les dirán otros). Y ambos les mentirán, que parece que es una Obsesión, la de mentir o adornar la verdad.

Pues, ni una cosa, ni otra. De ultraderecha, nada. Esa se ha quedado entre mansiones serranas, escoltas sin titulación para ello y fiestas de cumpleaños. Y de centro, pues tampoco, se perdió con la UCD y su ejemplo lo siguieron el CDS, UPyD y, sí, Ciudadanos, cuyos votos tengo para mí que no han ido sólo al centrista PP. ¿Verdad que no?

Y esto me lleva a la segunda parte de esta, insisto, apresurada reflexión. ¿De dónde sale tanto voto para la, llamémosla por su nombre, derecha? Lo escribía hace cosa de quince días en este mismo espacio: no parece posible que el PP duplique, no el número de votos, pero sí el de escaños, y, al tiempo, Vox también crezca. Por mucho que Ciudadanos desaparezca y suba la participación, parecería que el voto habría de repartirse un poco más. Pues no. Madrid se sitúa a la derecha del padre, de la madre y, a lo que se ve, de toda la familia.

Vox ya ha confirmado, no es novedad tras lo dicho en campaña, que no será un obstáculo para la conformación del Gobierno autonómico y parece augurar una legislatura cómoda aunque en su derecho estará, y haría muy bien, en exigir contrapartidas, bien para sus cargas, bien (mejor) para sus votantes.

Y, ahora, llega el turno de analizar a quién han pateado las gónadas los madrileños. Amortizada ya Inés Arrimadas (los más crueles la llaman Arruinadas) e hipotecado hasta las cejas el delegado de las herriko tabernas ( que ese si es tabernario) , cabria pensar que el patadón se lo han dado a Pedro Sánchez en el inmenso (supongo) trasero de Ángel Gabilondo, al cual, si tartamudeamos al nombrarle, llamaríamos Gagabilondo. Pero, a nadie se le olvide, patada, lo que viene siendo una patada de las de toda la vida, la que se ha llevado Pablo Casado.

Sí, sí, ya sé que a nadie le amarga un dulce, y que salir al balcón de Génova no ha sido un mal trago, y que la victoria en Madrid le consolida como líder. ¿Seguro? Hoy, Isabel Díaz Ayuso es Cayetana Álvarez de Toledo con sonrisa. Es justicia poética. Es el AVE o el puente aéreo, ambas unidas por una causa común. Al final, vuelve a ser cosa de mujeres. Y ya son tres.

Isabel, Rocío, Cayetana… Tomamos nota.

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