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Publicado por Ángel Cuaresma

El reciente informe publicado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre la calidad de determinados aceites virgen ha generado una pequeña polémica quizá más fruto de la difusión que le han dado algunos medios que de la profundidad del estudio. De entrada, entiendo muy necesario resaltar que el informe, en ningún caso, duda de la calidad de los productos analizados y no arroja, ni de lejos, indicio alguno de que puedan generar problemas para la salud; simplemente dice, y ello no sería poco de ser fiable la investigación, que algunos aceites que se venden como virgen extra son únicamente virgen.

Este es el resumen del estudio y después llegan los consiguientes gráficos o tablas, que ahí está el verdadero morbo, con las marcas, más o menos conocidas, más o menos verdes, más o menos blancas. Sin embargo, uno nunca acaba de aceptar la fiabilidad de los informes de este tipo de organizaciones, con mayor o menor número de socios, afiliados o simpatizantes pues en esto del aceite, como en la leche u otros productos que se dicen analizados, se repite una característica de manera no sé si sistemática o solamente obsesiva: suelen ocupar los primeros puestos de la clasificación los productos de marcas blancas o del distribuidor y/o pequeñas compañías poco conocidas en detrimento de las grandes firmas de cada uno de los subsectores.

Pasa con el producto más popular, que es, sin duda, la leche, y, ahora, le toca a algo tan resbaladizo como el aceite. Claro, si estuviéramos ante un ranking en el que se valorara la relación calidad-precio, ese tipo de resultados tendría un pase pues no negaremos que los productos de marca blanca, en general, tienen una calidad aceptable a precios en ocasiones sensiblemente inferiores. Pero, cuando se habla exclusivamente de calidad, no de importe, cuesta mucho creerse este tipo de informes que te hacen sospechar más en ayudas o subvenciones no atendidas que en verdaderos estudios de carácter científico.

¿O es que el lector se cree que no son virgen extra los aceites etiquetados por grandes firmas españolas, multinacionales del sector, cotizadas en bolsa, que se juegan su prestigio en tantos países. Pero, bueno, ellas, estas compañías, sabrán cómo afrontar este tipo de situaciones que, igual, tampoco les hacen tanto daño como se podría pensar.

 

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