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Publicado por Ángel Cuaresma

No ha sentado nada bien entre los periodistas de Madrid (que son de Madrid, que no son nacionales) el anuncio de una supuesta ubicación de sedes administrativas de organismos de nueva creación en provincias gravemente afectadas por la despoblación. La medida, de momento sólo un anuncio, es evidente que no será la panacea pero algo habrá que hacer, y no sólo la iniciativa privada, para sacar adelante provincias, comarcas y pueblos que enferman lentamente camino de la desaparición.

La opción que baraja el Gobierno de Pedro Sánchez no pasa, es evidente, por trasladar las sedes centrales de los ministerios, ni siquiera organismos tan dependientes del capricho político como los tribunales de Justicia, la Fiscalía o la Federación Española de Fútbol, esta última parece que más al servicio de determinados ejecutivo autonómicos. Antes bien, se trataría de llevar, con todos sus inconvenientes, pequeños entes, alguno de nueva creación, lo que supondría la llegada de personal físico pero, sobre todo, de la tan necesario tecnología, lo que obligaría, quieras o no, a mejorar de manera inmediata los accesos de las zonas rurales beneficiadas a las altas y nuevas prestaciones.

Esto no es descubrir la pólvora. Ya se hizo, y algunos ejemplos tenemos en el periodo de Rodríguez Zapatero, con experiencias como el Inteco o la UME, ambos con sede hoy en  la provincia de León, decisiones que no fueron sólo por aquello de repoblar ni, mucho menos, colonizar, sino reconocer que España son sus regiones y, sobre todo, no lo olvidemos, sus provincias, a las que, entre unos y otros, han querido barrer del mapa.

Pues bien, algo tan elemental como esto que les cuento, se ha querido mezclar con una supuesta nueva agresión a Madrid o un aumento del gasto y el derroche. Hombre, uno no negará, a estas alturas de la película, las agresiones que la Comunidad de Madrid ha recibido durante este año y medio de pandemia, como tampoco negaré las partidas presupuestarias dedicadas a Madrid en el proyecto para 2022 (igual es que lo necesitaba menos) pero mezclar la guerra del Ejecutivo central contra la persona de Isabel Díaz Ayuso con la llegada a nuestros pueblecitos de ya veremos qué es como batir churras con merinas, que parece que es a eso a lo que nos quieren relegar.

Y puestos a hablar de guerras y agresiones, o de errores cometidos durante la pandemia, no me negarán que todas las provincias (prefiero hablar de provincias que de comunidades, son más nuestras), todas sin excepción, fueron, fuimos, víctimas de unas decisiones que se han traducido en decenas de miles de muertos. Retrasar la adopción de medidas a una semana después del 8-M, no aconsejar el uso de mascarillas, no acertar a comprar o importar material, decir que apenas iban a producirse dos o tres contagios… todo eso que ya parece olvidado no perjudicó sólo a Madrid, nos afecto a todos y a todos se nos llevó por delante. Pero, para que esto tenga valor, tienes que escribirlo física o virtualmente en Madrid, aunque seas del pueblo del anuncio del Fairy y hayas renegado de tu tierra.

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