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Publicado por Ángel Cuaresma

A estas alturas de la película, no parece muy original, ni sesudo, decir que la despoblación es el problema más grave al que se enfrenta nuestro medio rural y, de él, derivan todos los demás. La falta de habitantes es un obstáculo real, no una excusa, para acercar determinados servicios públicos y, a su vez, la falta de éstos, agrava la despoblación.

El ejemplo más palmario es la sanidad, cuyos responsables deben hacer, día a día, encajes de bolillos para acercar recursos, que suelen ser limitados, a zonas muy poco pobladas pero cuyos habitantes, por supuesto, tienen derecho a ponerse enfermos y sufrir accidentes.

Otro ejemplo, muy reciente, de hace unos días, es la distribución de los recursos de los cuarteles de la Guardia Civil en diferentes zonas de la Comunidad, muy especialmente en la provincia de Valladolid. La idea inicial del Cuerpo era el cierre de estas instalaciones con el argumento de destinar los efectivos que las atienden a apatrullar calles y carreteras

El plan, en cuyas razones entraré líneas adelante, fue rápidamente neutralizado por la delegada del Gobierno en la Comunidad, Virginia Barcones, que lleva pocos meses en este cargo pero que, pese a su juventud, lleva en la mochila una dilatada experiencia política. Con mano izquierda y derecha y, se me perdonará la expresión, tirando de apellido, quitó de la cabeza la idea, como soplo de aire que hace volar tricornio, por varias razones, entre ellas, el efecto psicológico del cierre de algo tan clásico, tan cercano al ciudadano y que da tanta sensación de seguridad como es un cuartel de la Benemérita.

Digo lo de los barcones porque no les ocultaré que hubo un intento de insistir en la pretensión inicial pero rápidamente se impuso la cordura pues, como no puede ser de otra manera, el Cuerpo es disciplinado y sabe de lealtad al poder político legitimado por las Cortes.

En cuanto a las razones, no quitaré éstas a mandos y agentes que dicen que la seguridad ciudadana se garantiza apatrullando y no en una oficina pero, no nos engañemos, cuando uno está de patrulla, puede estar más cerca del suceso o lejos, mucho más lejos, dados los radios de cobertura que han de atender. En el cuartel, al menos, los tenemos localizados.

Una gestión (quizá una orden) eficaz de la nueva delegada del Gobierno, mujer, socialista, perfecta conocedora del funcionamiento de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y representante de una izquierda moderada, vamos, la socialdemocracia de toda la vida, poco amiga de experimentos con gaseosa.

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