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Publicado por Ángel Cuaresma

Tras el teatralizado, sobreactuado e impostado desacuerdo entre PP, Ciudadanos y Por Ávila sobre las enmiendas presentadas por ésta a los Presupuestos, cabe preguntarse si las formaciones que forman parte del Ejecutivo autonómico debían aceptar las propuestas de la representación abulense o no y por qué.

De entrada, y echando un vistazo rápido a los planteamientos del partido que gobierna el Ayuntamiento de Ávila y cuenta con un procurador en las Cortes, todo parecería que sí. Se trata de enmiendas que, como se ha dicho, apenas suponen el 0,25 por ciento del proyecto global y, en su mayor parte o, al menos, las más significativas, van dirigidas a cuestiones sanitarias que deberán despertar consenso. Así, se reclama una inversión para la más que imprescindible unidad de radioterapia en la provincia y, entre otras, un helipuerto en el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles, si bien ya existe un equivalente que permite a las aeronaves aterrizar cerca del acceso de urgencias. Lo demás, unos cientos de miles de euros aquí y otros pocos allí destinados, es de suponer, a mejorar la vida de residentes y visitantes.

Sin embargo, la reunión celebrada la tarde noche del miércoles acabó, no sólo sin acuerdo, como podía preverse, sino con reacciones altisonantes, al menos, por parte del Partido Popular, y una negativa del presidente de Por Ávila, el joven José Ramón Budiño, a entrar al trapo de una postura que no era, claro está, sino la del presidente del partido mayoritario en boca de su hombre de confianza.

Son muchos quienes pensaban que la reunión del miércoles iba a acabar, no como el Rosario de la Aurora, sino como el rezo de Vísperas, por la hora, digo, pero son muchos también los que piensan que, al final, allá por el 23, habrá acuerdo por aquello de que Por Ávila, al igual que otras formaciones hoy aún minoritarias, están entre la espada y la pared, es decir, entre apoyar un Presupuesto que puede no de su agrado y coincidir con la izquierda. Menuda papeleta.

Pero no es menor, ni más clara, la papeleta de los dos partidos que sustenta al Gobierno. Porque, qué lleva a Ciudadanos y, en mayor medida, al Partido Popular, a cerrarse en banda, aunque sólo sea pose. Hay quien dice que el presidente Fernández Mañueco necesita una excusa para, de una vez por todas, disolver las Cortes y convocar elecciones anticipadas. Si el presupuesto sale adelante, no es que no puedan quedar argumentos, pero el de las cuentes generales es, quizá, el de más eso. No me negarán.

Yo, qué quieren que les diga, pienso que puede haber otro motivo, no suficientemente analizado. Si las cuentas salen adelante con el voto de Por Ávila y se consigue, por fin, la radioterapia, la formación abulense podría vender, y con razón el éxito y conseguir, miren por dónde, un segundo escaño en la provincia. Si, a esto, unimos la posibilidad de un escaño aún inédito de Vox y la presencia de alguna candidatura de la mal llamada España vaciada, las expectativas del PP se reducirían hasta términos insospechados.

Igual, los tiros van por ahí. ¿Ustedes qué piensan?

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