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Publicado por Ángel Cuaresma

 Los rumores, que no son exactamente la actualidad, viajan a un ritmo vertiginoso. Lo que era un sí se apagó hasta ser un no y, hoy, parece que renace hacia un nuevo sí. Me explico.

Hace ahora dos meses, con el inicio del curso político, la convocatoria ‘anticipado-precipitada’ de elecciones en Castilla y León parecía un hecho irreversible. Todos, parece que de manera un tanto aventurada, dábamos por sentado que la situación entre los socios era insostenible y que el matrimonio, bíblicamente no consumado, era irreconducible.

Los rumores se aventaban (qué palabra más bonita, ¿verdad?) cuanto más a fondo se empleaban los contrayentes en reafirmar la solidez de su relación y, cual si de un Fernando Simón se tratase, unos y otros se afanaban en explicar que las discrepancias no pasarían de uno o dos encontronazos.

Sin embargo, como suele suceder en estos tiempos de prisa larga y memoria corta, a la vuelta de pocas semanas, la marea pareció diluirse. De repente, empezamos a creernos que todo, o casi todo, se había arreglado y que la pareja había pasado un fin de semana romántico en una casa rural de las muchas que jalonan la geografía antes llamada regional y hoy autonómica.

Sin embargo, aquello parece que fue sino el sueño de una otoñal noche de desenfreno, de esas que en Roma llamaban bacanales y por aquí de manera más mundana. Hoy, en plena tramitación presupuestaria, con las encuestas encizañando, como alcahuetas sociológicas, al tambaleante matrimonio, no se vuelve a hablar de otra cosa.

De ser cierto lo que cuentan a este humilde columnista, y a otros no tan humildes, la familia celebrará cristianamente, a la espera de la llegada de otro socio más cristiano, la Navidad; incluso, el Año Nuevo y los Reyes, pero, pasadas estas tan entrañables como hipócritas fiestas, llegará la cuesta de enero y con ella el llanto, rechinar y hasta crujir de dientes.

Eso sí, habrá que darse prisa porque el socio mayoritario, el que ostenta la Presidencia, no parecía contar con una variable ahora sobrevenida: el juicio del llamado caso de la Perla Negra, cuyas sesiones comenzarán el 14 de marzo.

¿Hay tiempo? Sí. ¿Muy justito? También. Menudo carnaval y menuda Cuaresma nos esperan. Para posteriores artículos reservo hablar de pactos, listas, encuestas… y de quienes hoy están en un sitio y mañana pueden estar en otro camino de ningún lado. Pero, ya les digo, eso será pronto, hoy no.

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