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Publicado por Ángel Cuaresma

Si yo fuera un periodista de cámara de Mañueco, me tomaría la libertad de explicarle por qué debe, o no, convocar elecciones anticipadas y, en caso afirmativo, si debe hacerlo pensando en noviembre o en marzo. Pero, como no lo soy, me limitaré a explicárselo a mis amables lectores.

De entrada, uno ha sido, casi siempre, férreo defensor de agotar las legislaturas por diversos motivos de estabilidad y ahorro de costes. Sin embargo, a nadie se le oculta que hay ocasiones, vengan éstas en forma de legislatura o mandato, en las que la situación global es insostenible y, los casos particulares, ya ni les cuento.

Puede que, en algún momento, el pacto de Gobierno en Castilla y León fuese ilusionante, por aquello de la unión, parcial, del centro derecha y tal y tal, que diría el clásico. Desde el primer momento, ya se nos dijo que estábamos ante un matrimonio sin amor, ergo de conveniencia, que parece no haber sido consumado, toda vez que caminamos a lo que en términos canónicos sería nulidad. Es un concepto jurídico muy, muy diferente al de divorcio, disolución o separación, y aquélla, la nulidad, se consigue, como les digo, demostrando la no consumación.

Una vez consensuado que la situación es insostenible, me queda la duda de si ese reventón ha venido causado por la pandemia y los diferentes enfoques de gestión de lo sanitario y lo no sanitario, o, por el contrario, la pandemia ha retrasado o ralentizado una explosión cuyo origen estaría en el verano de 2019.

Así las cosas, no hace falta ser muy avispado, ni saber leer entre líneas. Fíjense en algunas declaraciones del presidente Mañueco, que no entrecomillo por aquello de la literalidad: No está en mi ánimo no agotar la legislatura siempre y cuando haya estabilidad parlamentaria, la consejera de Sanidad tiene mi aval para consolidar la atención primaria  (tiene su cosa que la supuesta discrepancia venga por aquí) o aquella de tengo la misma confianza en el vicepresidente que el primer día. Esta última es la más críptica.

Y, ahora, es cuando llega el momento del consejo. Pues, desde la óptica del interés de la población, no sé qué decir pero, desde el punto de vista de los intereses del Partido Popular, pues quizás habría que convocar elecciones cuanto antes. ¿Por qué? Por un doble motivo. Primero: Ciudadanos está en el peor momento electoral de su breve, que no corta, historia; puede que, en marzo, esté aún peor, pero lo cierto es que ahora está muy mal. Segundo: Vox aún no ha completado su reorganización en Castilla y León y los comicios pillarían al futuro socio en pleno proceso. Sí, sí, ya digo que será el futuro socio pero, insisto, desde el punto de vista del PP, no será igual que la formación de Abascal llegue al hemiciclo con seis procuradores que con doce. Aunque, quién sabe, a lo mejor son doce los que se necesitan para un pacto.

Pero, como les digo, no seré yo quien dé consejos, que no soy periodista de cámara.

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