
«¿Con Tudanca o contra Tudanca?». La campaña de acoso de Ferraz a Luis Tudanca, y a todo lo que se mueve, ha desatado una ola de filias y fobias en la que cada nadador ha podido retratarse, ya que no guarecerse. Así, estos días, hemos asistido al espectáculo de quienes se sitúan en contra del secretario general de los socialistas de la Comunidad en una oportunidad inagotable de saldar viejas cuitas, De otro lado, se localizan quienes, en esta guerra, ven la ocasión, legítima y saludable, por otra parte, de seguir zurrando la badana al presidente del Gobierno, un tipo no precisamente recomendable pero cuyo nivel de enemistades no guarda justa proporción con su catadura.
Hecho el resumen, con el que este humilde columnista tampoco descubre la pólvora ni la fórmula de ácido sulfúrico, queda analizar las peculiaridades, por no decir incongruencias, de esta crisis que no hace sino cebarse con el ´débil, el partido y el secretario general, que es lo que sucede siempre en las crisis políticas.
Luis Tudanca
En primer lugar, una de las peculiaridades de este caso, es que sus agentes no se clasifican por provincias. De este modo, nos encontramos con agrupaciones provinciales que se decantan por el secretario general regional o por el nacional (ellos dicen federal, que es más de la vieja derecha americana) en función, insisto, de filias y fobias pretéritas. Ahí está, como más evidente, el caso del socialismo provincial leonés.
Segunda peculiaridad: los que aquí son oficialistas, en Madrid son críticos, y viceversa, de forma que los supuestos pesos pesados del partido en la Ejecutiva (federal), algunos a la vez ministros y aspirantes a tal, serían quienes más siembran la cizaña en los entornos ferraceños y monclovitas.
En esta parte del artejo y como tercera peculiaridad entraría la siempre siniestra figura del maduro, por edad y por afinidades, Rodríguez Zapatero, del que animo al lector a comparar con Sánchez y a que me diga a quién prefiere de los dos.
Así las cosas, así de irremediables, quiero decir, no queda otra que tomar partido, ponerse del lado del débil, del lado de un Luis Tudanca al que, como siempre en política, y en lo que no es política, son los suyos los que menos van a reconocer los méritos. Es lo de siempre: “Al suelo, que vienen los nuestros”.
Porque, esos “nuestros”, se olvidan que, si bien no ha logrado gobernar, la candidatura encabezada por Luis Tudanca es la única socialista que logró ganar unas elecciones autonómicas (2019) desde que, en 1983, lo hiciera Demetrio Madrid. Sí, sí, ya sé cómo acabó Demetrio Madrid, posteriormente absuelto de los cargos, pero condenado sin juicio previo por lo suyos, por el típico ‘quítate tú que me pongo yo’.
Llegados a este punto, pregunto: ¿Alguien en su sano juicio, dentro y fuera del PSOE, puede culpar a Tudanca de los hoy malos resultados de su partido en las diferentes convocatorias electorales? ¿Van a encontrar un candidato o candidata mejor? Hombre, mejor igual sí, define mejor, pero ello no significa que mejore los resultados. ¿Alguien va a estar dispuesto o dispuesta a dejar nada menos que un ministerio para volver a la tierra… a perder? ¿Se les olvida a los dirigentes nacionales (federales) y a alguno provincial que no se puede encabezar una lista si eres de Valladolid?
Pregunto.
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