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Publicado por Ángel Cuaresma

¿Qué problema tiene la derecha, tanto la verdadera como la falsa, en aparecer junta en la defensa de una causa justa? ¿Qué problema tiene la derecha, tanto la de verdad como la de mentirijillas, para aparecer unida en defensa, precisamente, de unidad, la de España? ¿Por qué la derecha, tanto la que ha renunciado un poco a sus principios, como la que ha renunciado mucho, como la que no ha renunciado, sigue teniendo miedo al qué dirán? ¿Por qué ese terror, de la derecha real y de la irreal, a que te llamen fascista cuando es el Gobierno el sostenido por partidos de esa guisa, cultivados en lo más rancio de la extrema derecha nacionalista?

La nueva convocatoria antimanchas de Colón pudo ser, y quizá haya sido, una prueba más, no la definitiva, del hartazgo de una sociedad, en la que se incluyen personas de distintas ideologías. Es verdad que, con ser grave, lo de los indultos es una excusa. Debajo late la respuesta, más o menos masiva, más o menos anestesiada, de un pueblo a un proyecto totalitario que pretende destruir, si no España, sí, al menos, buena parte de su bienestar: la libertad de empresa, la de enseñanza, la de pensamiento, la de información y opinión (estas últimas puede que hace años destruidas) y, por supuesto, la igualdad entre provincias y regiones, hoy sustituidas toponímicamente por conceptos tan laxos como comunidad, autonomía o el tan inconcreto de territorio.

Entonces, y volviendo al primer párrafo de esta humilde reflexión, ¿a santo de qué cogérsela con pinzas? No entiendo el temor a hacerse una foto con quien, dentro de dos años, vas a tener la ocasión de gobernar España y muchos, muchos ayuntamientos, diputaciones, regiones y quién sabe si cabildos, consejos comarcales y mancomunidades. Fíjense la barbaridad de administraciones que hay en España. Del mismo modo que no entiendo la reticencia a retratarte con aquel a cuyo entierro, probablemente, vas a asistir en platea en muy poco tiempo.

Este sigue siendo el gran problema de la derecha española, más de la falsa que de la verdadera: no sé si es más temor a los medios (te van a sacudir igual, hagas lo que hagas) que falta de convicciones; no sé si es vagancia o falta de perspectiva o visión de futuro pero ya va siendo hora de que se dé cuenta de que, probablemente, tres no sumaran pero, ahora que son dos, es más práctico, útil y operativo, acercarte al socio que despellejarlo.

Si no, que tomen nota de cómo actúan en el bando contrario. Podemos, sin ir más lejos, al más puro estilo del estalinismo de mediados del siglo pasado, elige la lideresa designada por el padre fundador, del mismo modo que Franco nombró sucesor a Don Juan Carlos; pero no se crean, la eligen algo así como con el 101 ó 102 por ciento de los votos. Y, por si la masacre del adversario no fuera suficiente, organizan un festival de aplausos, silbidos y abucheos contra los pobrecitos que, como figurantes, bufones o teloneros, osaron, siquiera fuera por pose, disputar el trono a la ministra Belarra.

Y mientras, Oriol Junqueras, desde la cárcel, confeccionando la lista de la selección española de fútbol (lo pongo en minúscula). Ya sé que unos y otros no son iguales pero que tome nota la derecha. Tanto la verdadera como la falsa.

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