El candor de la derecha

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El candor de la derecha, nuevo artículo de Ángel Cuaresma en AgroNews

Disfrutamos-padecemos en España una suerte de derecha caracterizada sociológicamente por su candor. Esa derecha, a la que alguien en un exceso, o no, verbal definió en su día con un sustantivo diminutivo y el adjetivo de supuestamente cobarde, transita hoy por el sendero de la ingenuidad.

No es que en su reciente pasado no haya sido ingenua, es que en el mejorable presente se cae de madura y no vende el coche porque ya lo empeñó Abundio cuando subió el precio de la gasolina. Me estoy refiriendo a esa derecha, menguante pero aún mayoritaria, que fía la solución a los gravísimos problemas que atraviesa hoy España a un error de cálculo del contrario y que, en el rechazo, el martes, a la ‘alegal’ ley de amnistía, han visto la solución, si no a los males de la nación, sí a los suyos propios, entiéndase, el partido.

La ingenuidad empezó con la propia legislatura y el siguiente mantra: el Gobierno es inestable, que lo es, sin duda; depende de una piara de socios parlamentarios, también sin duda, y va a durar lo que un pastelillo a la puerta de un colegio, probablemente, falso.

La ingenuidad se convierte en candor cuando, el lunes, ven abiertos los cielos, ellos tan preocupados siempre por alejarse de la religión (al menos, de la católica) al rechazarse, momentáneamente, la reivindicación estrella del prófugo Puigdemont.

Nadie, en la derecha candorosa, parece reparar en que no se ha rechazado definitivamente la ley, sino esta inicial versión; nadie parece reparar en que ninguno de los socios parlamentarios de Sánchez ha roto el pacto; nadie parece reparar, o nadie quiere reparar, en que esto sigue adelante mientras la extrema derecha nacionalista gana tiempo, gana tiempo, gana tiempo…

Pero volvamos a los días anteriores a la votación. ¿Cómo que le legislatura va a ser corta? Yo tengo la muy amarga sensación de que va a durar hasta sus últimas consecuencias, en tiempo y en formas. Será larga, de manera objetiva, y se nos hará larga, de forma subjetiva, y démonos con un canto en los dientes si en España vuelve a haber elecciones, y si ya son libres, el acabose.

Porque, ¿a quién de los socios interesa romper? Sánchez sabe que ceder es la única opción de conservar (jeje, conservar, de conservador) el Gobierno y, los socios, cada uno tiene un problema, y en algunos casos problema es sinónimo de cárcel. Ergo, hoy tragan unos y mañana tragarán otros, no preocuparse.

Y, hablando de preocuparse, de lo que yo me cuidaría es de saber cómo andan las cosas por Galicia, no sea que se nos lleve la marea por falta de socios con los que pactar.

Blog de Ángel Cuaresma

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