
La veterinaria y responsable del sector de vacuno de leche de la cooperativa Cobadu, Flor Linares, advirtió en Zamora de la necesidad de intensificar las medidas de bioseguridad ante el aumento del riesgo de enfermedades emergentes en la cabaña ganadera, especialmente con la llegada de la primavera, cuando el incremento de las temperaturas favorece la actividad de insectos y otros vectores transmisores.
Durante unas jornadas organizadas por la cooperativa para analizar la situación del sector lácteo y el papel del cooperativismo, Linares centró su intervención en la Dermatosis Nodular Contagiosa, una enfermedad que preocupa cada vez más al sector ganadero europeo por su rápida expansión y las graves consecuencias sanitarias y económicas que puede provocar.
La veterinaria explicó que el principal riesgo en los próximos meses está relacionado con el aumento del movimiento vectorial. “De cara a esta primavera, cuando empiezan a subir las temperaturas, comenzaremos de nuevo con el movimiento de vectores”, señaló. A este factor se suma además el transporte de animales y la entrada de terneros procedentes de Francia, circunstancias que incrementan la probabilidad de aparición de nuevos focos.

Bioseguridad
Según detalló Linares, actualmente la situación se mantiene bajo control en España, aunque el riesgo sigue presente. El último foco detectado se registró en la provincia de Huesca, mientras que previamente se había notificado otro en Girona en el mes de enero. En total, se han contabilizado alrededor de veinte focos, que hasta el momento han sido controlados mediante medidas sanitarias estrictas. No obstante, insistió en que “el riesgo cero no existe”.
Ante este escenario, la especialista subrayó que la principal herramienta de prevención al alcance de los ganaderos es la aplicación rigurosa de medidas de bioseguridad dentro de sus propias explotaciones. Entre las recomendaciones más importantes destacó el control de visitas, la regulación de movimientos de animales, el vallado perimetral de las granjas y la desinfección tanto de vehículos como de los propios animales.

Además, Linares incidió en la importancia de limitar el acceso de determinados vehículos a las explotaciones ganaderas. En este sentido, recordó que es recomendable evitar que los camiones de recogida de cadáveres entren dentro de las instalaciones para reducir el riesgo de transmisión de enfermedades.
Otro aspecto clave en la lucha contra la Dermatosis Nodular Contagiosa es la vacunación. Sin embargo, explicó que la normativa actual solo permite vacunar una vez que se ha detectado un foco de la enfermedad. Por ello, se han ampliado las zonas de vacunación preventiva en varias regiones del norte de España, especialmente en Navarra y en gran parte de Aragón, aunque todavía quedan algunas comarcas del sur aragonés fuera de estas campañas.

La veterinaria destacó también el papel fundamental de la concienciación del propio sector ganadero. En su opinión, los productores están cada vez más informados y mentalizados sobre los riesgos que suponen las enfermedades emergentes. “Es una labor de todos”, afirmó, señalando que la divulgación desde el ámbito veterinario resulta esencial para que los profesionales del campo interioricen la importancia de adoptar medidas preventivas.
El temor principal entre los ganaderos es la posibilidad de tener que aplicar el denominado “vaciado sanitario”, una medida extrema que obliga al sacrificio de todos los animales de una explotación cuando se confirma un foco de una enfermedad catalogada en la lista A de sanidad animal. Este tipo de enfermedades deben erradicarse obligatoriamente, lo que implica medidas contundentes para evitar su propagación.
Durante su intervención también hizo referencia a otras enfermedades que preocupan al sector ganadero europeo, como la fiebre aftosa, cuyo último brote se ha declarado recientemente en Grecia después de más de tres décadas sin registrarse casos en Europa. Este hecho refleja, según explicó, la creciente vulnerabilidad del sistema ganadero ante las enfermedades transfronterizas. La veterinaria relacionó esta situación con factores globales como el aumento de la movilidad internacional de animales y mercancías, así como con el cambio climático. El incremento de temperaturas facilita la expansión hacia el norte de enfermedades que tradicionalmente estaban limitadas a regiones más cálidas.










