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En la sociedad actual tanto la preocupación por la conservación del medio ambiente como el consumo de alimentos de calidad y sanos, ya no digo nada si les hemos producido nosotros mismos, está ganando espacio en la conciencia general, lo que hace que estén creciendo con fuerza la creación de huertos verticales en nuestras ciudades e incluso con comunes las noticias que destacan como existen ya numerosos hoteles con huertos ecológicos.

Así, con el desarrollo de este tipo de huertos verticales cubrimos muchas demandas de la sociedad actual: nos alimentamos de verduras, hortalizas y frutas frescas; ahorramos mucho espacio en nuestros hogares, mejoramos el medio ambiente… y, encima, mejoramos la decoración de nuestras casas.

¿Cómo creo un huerto vertical?

Construir un huerto vertical en la terraza o el jardín de nuestra casa es una tarea sencilla en la que pueden participar todos los integrantes de la familia. La forma más sencilla pasa por recopilar botellas o garrafas de agua que cortaremos por la mitad quedándonos con la parte superior de la misma, por lo que puesta del revés es un receptáculo ideal para poner en marcha nuestro huerto vertical, necesitando sólo realizar cuatro agujeros que nos permitan unir varios de estos “tiestos especiales” para completar la parte material de nuestros jardín o huerto casero.

Un tema fundamental es la colocación de nuestras macetas pues aunque necesitan sol, no lo requieren la totalidad del día por lo que tenemos que optar por una zona en la que se vía esa alternancia.

Una vez que tenemos el soporte tenemos que rellenar nuestra nuevas macetas, también podemos optar por pales o kit que existen ya preparados  al efecto para realizar nuestro huerto o jardín, con tierra, abono y humus siendo interesante, si existe esta posibilidad, de optar por humus ecológico en el que introduciremos con cuidamos las semillas del producto por el que hayamos optado dentro de la amplísimo abanico de opciones que se nos ofrecen que van desde plantas aromáticas, a hortalizas como las zanahorias o las lechugas, que suelen dar buenos resultados o frutas como las fresas o el tomate.

A partir de ese momento, durante un periodo de tres o cuatro meses, tenemos que estar pendiente del crecimiento y desarrollo de nuestras plantas hasta llegar a la recogida, siendo un tema fundamental el riego, especialmente en los quince primeros días, que debemos realizar todos los días, siempre cuando el sol ya no de a la planta para evitar la evaporación que suele generar.

Prestar una pequeña atención diaria a nuestro huerto vertical nos va a permitir con el paso del tiempo la obtención de unas producciones ecológicas, naturales y más baratas de las que podemos optar en cualquier supermercado, teniendo el “plus” de que han sido nuestras propias manos las que han contribuido a su crecimiento y desarrollo, siendo muy importante que en cada época del año busquemos las especies que mejor se adapten a la misma ya que esto nos facilitará el éxito de nuestras plantaciones.

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