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Bajo el lema “Juntos, lo paramos”, las vecinas y vecinos de la localidad conquense de Barchín del Hoyo han llenado sus balcones y ventanas con pancartas que expresan su rechazo a las macrogranjas como alternativa para frenar la despoblación. Hasta un total de 137 pancartas inundan el municipio, incluso el propio consistorio luce la suya.

Ya el pasado 17 de marzo, fue el propio Pleno del Ayuntamiento de Barchín el que tomó varias decisiones relacionadas con el proyecto de macrogranja porcina entre su núcleo urbano y el municipio de Piqueras del Castillo. Estas medidas van encaminadas a frenar este proyecto tan nefasto para el ecosistema y para el futuro de la zona:

  • Suspender durante tres años las licencias de obra para explotaciones de ganadería industrial en el término.
  • Pedir la inmediata paralización del proyecto a la Confederación Hidrográfica del Júcar y a la Consejería de Desarrollo Sostenible de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
  • Iniciar una ordenanza que restrinja el vertido de lodos y purines de este tipo de explotaciones. Muchos pueblos de Cuenca ya la han aprobado.
  • Llevar a cabo un informe arqueológico sobre cómo afectaría negativamente la macrogranja al yacimiento arqueológico de la Fuente de la Mota, en Barchín, e incluso a yacimientos en los parajes de Navodres o Alcol.

Barchín del Hoyo, un pequeño municipio de La Manchuela conquense de tan solo 95 habitantes, tiene proyectada una macrogranja porcina con una capacidad de 6.000 cabezas de cebo en el paraje Senda Solera. Un despropósito más a añadir a los 20 proyectos de macrogranjas de cerdos solicitadas en el último año en 18 municipios conquenses. Todo ello sin contar los numerosos proyectos de granjas avícolas.

Por su parte, Pueblos Vivos Cuenca lamenta que la situación que está atravesando Barchín del Hoyo, con su yacimiento íbero de la Fuente de Mota, ya se ha producido previamente en otros yacimientos como en Villar de Domingo García y Noheda, o con Almendros y el Parque Arqueológico de Segóbriga. Por ese motivo, continúan pidiendo a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha una suspensión de las autorizaciones ambientales hasta que se tenga una planificación ordenada del territorio en consonancia con una buena gestión de los recursos naturales y arqueológicos.

Los vecinos de Barchín del Hoyo muestran su rechazo a este proyecto, ya que, aunque se publicite esgrimiendo el argumento de la generación de empleo y de que fija población rural, son granjas altamente mecanizadas, por tanto, no generan empleo y además sus graves impactos agravan el problema de la despoblación. De hecho, el propio proyecto no recoge el número de puestos de trabajo que generaría, pero teniendo en cuenta proyectos previos de macrogranjas el promedio es un puesto de trabajo generado por cada 5.000 cerdos.

El proyecto de Barchín del Hoyo producirá 14.795 cerdos al año, que consumirá 30,6 millones de litros de agua, según se desprende de la solicitud a la Confederación Hidrográfica del Júcar. Esto supone que la macrogranja consumirá más de 5 veces el agua que consumen los habitantes del pueblo.

Además, los casi 15.000 cerdos cada año producirán casi 13 millones de litros de purín, lo que equivale a casi 4 piscinas olímpicas de purín al año. Se necesitarán 88 hectáreas de tierra de labor para esparcirlos. Además de generar malos olores y moscas, los purines vertidos junto a los restos de antibióticos usados en las mismas acaban contaminando los acuíferos y el agua que de nuestros grifos con nitratos. Altos niveles de nitratos en las aguas de boca de nuestros municipios, que al ingerirlos se transforman en nitritos cuando pasan por el sistema digestivo. Fruto de este proceso, la hemoglobina se convierte en metahemoglobina, una sustancia que evita que el oxígeno llegue correctamente a la sangre. Igualmente, también debemos tener en cuenta que los nitratos pueden formar compuestos que son potencialmente cancerígenos, como las nitrosaminas.

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