Agronews Castilla y León

 

  • Contarán con la financiación de intereses para realizar inversiones en su explotación agrícola, así como con un servicio específico de acompañamiento, a través de AGROTEO y AIMCRA

Azucarera trabaja, aseguran en un comunicado de prensa, proactivamente en incorporar al cultivo de la remolacha a nuevos agricultores, con especial énfasis en el colectivo de jóvenes y mujeres, con el objetivo de ayudarles a empezar en el sector.

De este modo, la compañía azucarera ofrecerá a los jóvenes y las mujeres que se incorporen a la remolacha, tanto el apoyo para conseguir la financiación de las inversiones agrícolas que necesiten, como la bonificación de los intereses de dichos préstamos a través de su contrato de remolacha. Esta propuesta contempla la financiación de todo tipo de maquinaria agrícola, instalaciones de riego o sistemas de agricultura de precisión, facilitando así la modernización de sus explotaciones agrarias mediante la implantación de nuevas tecnologías que permitan ser más eficientes en el cultivo.

Por otra parte, Azucarera, junto con los equipos de AGROTEO y AIMCRA, les ofrece un servicio reforzado específico de acompañamiento en todas las fases del cultivo de la remolacha. Este servicio abarca desde la parte más teórica del asesoramiento agronómico, a la más práctica y específica, como facilitar la compra de insumos a precios competitivos o proporcionar labores agrícolas a través de su red de empresas de servicios de calidad.

Además, todos aquellos jóvenes y mujeres que se incorporen al cultivo podrán contar con las herramientas y los servicios que tanto AGROTEO como AIMCRA ponen a disposición de sus socios, tales como el Sistema de Agricultura de Precisión, la tramitación de ayudas y cursos del Programa de Desarrollo Rural (PDR) y el servicio de asesoría de AGROTEO. Dispondrán, también, de análisis de suelos totalmente gratuitos y de los servicios de alertas sanitarias de AIMCRA.

Azucarera busca, de este modo, atraer y mantener el empleo en el campo de mujeres y jóvenes, dos colectivos necesarios para perpetuar la existencia de los pueblos y las ciudades de influencia de las fábricas azucareras.