
Entre el 14 y el 16 de noviembre se va a celebrar en San Lorenzo del Escorial el III Congreso Internacional de Sanidad y Bienestar Animal promovido por la Organización Colegial Veterinaria (OCV)
Uno de sus ponentes es Pol Llonch Obiols, licenciado en Veterinaria por la Universidad Autónoma de Barcelona y doctor en Bienestar Animal por esa misma facultad, desarrollando en estos momentos labores de investigador sobre ese tema en el comportamiento y bienestar de animales de producción, especialmente en porcino y vacuno lechero.

¿Cuáles son los principales indicadores actuales que se utilizan para medir el bienestar en los animales de producción?
En la actualidad existen distintos protocolos para la certificación del bienestar animal como por ejemplo el Welfair que podríamos calificar de protocolos comerciales pero que analizan indicadores basados en el animal, estudian la respuesta de este al ambiente en el que se vive y considero que son los más deseables.
Existen otros indicadores que se han empleado en otras ocasiones que son los que aparecen en la legislación pero que sólo miden el ambiente en el que animal se desarrolla y no tanto la respuesta que este tiene al entorno. Estos indicadores son menos específicos porqué cada animal puede responder de forma distinta a un mismo ambiente.
Avanzar en el bienestar animal si perder de vista la rentabilidad de la granja
¿Qué importancia tiene el bienestar animal en la producción agropecuaria moderna y cómo afecta a la calidad del producto final?
El primer valor que aporta a la producción el desarrollar el trabajo con los animales con rigor en lo que se refiere al bienestar animal es una calidad que podemos calificar como “ética” que es algo que cada vez demandan más los consumidores.
Es evidente que mejorar el bienestar animal en una granja beneficia a la calidad de la producción. Por ejemplo, se reduce la posibilidad de enfermedades, con lo que es necesario un menor empleo de medicamentos, se reduce el uso de antibióticos con lo que esto supone de mejora de la seguridad de los alimentos que van a llegar al consumidor.
Otro aspecto en el que se puede ver como las mejoras en el bienestar animal favorecen una mejor calidad de la producción es en todo el proceso de sacrificio, traslado a los mataderos, la reducción de los tiempos de espera antes del mismo…todo eso reduce el estrés de los animales y mejora la calidad de la carne.

Desde su perspectiva, ¿Cuáles son las áreas de mayor necesidad de mejora en términos de bienestar animal en las granjas actuales?
La salud es un elemento clave en el que se puede seguir mejorando y la nutrición es otro aspecto fundamental, relacionados con el bienestar animal, en los que se ha trabajado mucho y se han conseguido grandes avances. Sin embargo, otros temas en los que se ha avanzado menos
Es en el confort de los animales en la granja, aunque ya se han dado pasos importantes, así como el hecho de que el animal pueda expresar su conducta natural en el momento de todo el proceso de crianza en la explotación.
¿Qué papel juegan los avances tecnológicos, como los sensores y la inteligencia artificial, en el monitoreo y mejora del bienestar animal?
En mi opinión las nuevas tecnologías nos van a permitir mejorar la capacidad de control de los animales en la granja, ahí podemos dar pasos en temas veterinarios, de alimentación… El ganadero va a poder conocer cómo se encuentra el animal en cada momento, va a poder saber mucho más de su salud, del confort, de las conductas naturales del mismos…y todo ello va a permitir mejorar su bienestar y también la rentabilidad de cada granja.

¿Existen prácticas innovadoras en el manejo y la alimentación de los animales que se están implementando para mejorar su bienestar?
El paso más importante que se va a dar en este tema en los próximos años en la individualización tanto del manejo como de la alimentación de los animales que se van a hacer dependiendo de cada uno de ellos y no de necesidades generales del grupo. Haciendo lo mismo con un conjunto de animales seguro que conseguimos unos buenos rendimientos medios, pero es también evidente que se van a perder potencialidades individuales de cada uno de ellos.
¿Qué acciones concretas pueden tomar los productores para lograr un equilibrio entre la rentabilidad de sus granjas y el bienestar animal?
En la granja hay que se capaces de lograr un equilibrio entre alcanzar el mayor bienestar posible sin menoscabar la productividad de la misma. Es evidente que hay que partir de unos mínimos y de ahí tratar de avanzar pero sin que ello repercuta a la sostenibilidad económica de la granja.
Es cierto que hay aspectos de mejora del bienestar animal que, rápidamente, repercuten en una mejora de la rentabilidad de la granja. Así lo hemo comprobado en las granjas de vacuno de leche en temas como alcanzar un confort térmico que haga que se pueda obtener más leche de los animales… se han puesto ventiladores, duchas… y muy rápidamente el rendimiento lechero ha subido. Sin embargo, en otros sectores, como por ejemplo el porcino, esas mejoras del bienestar animal tardan más en verse…pero a largo plazo se acaban notando.
¿Cómo perciben los consumidores el bienestar animal en la producción de alimentos, y de qué forma esta percepción influye en las prácticas de los productores?
El precio sigue siendo un factor clave en la toma de decisión del consumidor a la hora de comprar un producto u otro, pero creo que el consumidor si está dispuesto a pagar un poco más si se le ofrece un producto en el que un mayor bienestar animal es un elemento diferenciador. El ejemplo puedes ser el tema de los huevos y la tendencia que hay de comprar cada vez más producciones que se han obtenido con animales que se han criado fuera de jaulas, en ambientes más propios de la especie.










