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El buitre se suma a la larga lista de especies salvajes que están incrementando los daños ocasionados al sector agropecuario valenciano. Tanto es así que la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) advierte de que los ganaderos de las comarcas interiores de Castellón y Valencia han sufrido por parte de bandadas de estas aves carroñeras tres ataques a vacas vivas en los últimos cuatro meses y este repunte amenaza con agravarse en primavera coincidiendo con la época de partos de las reses.

Ganaderos asociados, que prefieren mantenerse en el anonimato, denuncian que los buitres no solo se alimentan de animales muertos sino que últimamente han vuelto a arremeter con virulencia sobre sus vacas en el momento del parto, ya que las aves se sienten atraídas por el olor de la sangre y por la carne más tierna tanto del vientre de la madre como del ternero recién nacido. En los casos recientes, los buitres han provocado la muerte de cuatro animales, que se encontraban en un estado de especial vulnerabilidad, tras centrar los picotazos primero en los ojos y posteriormente en órganos vitales.

AVA-ASAJA reclama a las administraciones una serie de medidas urgentes para frenar los ataques de buitres al ganado y, en caso de siniestros, proporcionar indemnizaciones justas a los ganaderos afectados. En primer lugar, la organización agraria solicita, tal como ya ha pedido en otras especies de fauna salvaje como el jabalí, el conejo de monte o la cabra montesa, un censo actualizado de la población de buitres en la Comunitat Valenciana y en las regiones colindantes desde donde pueden proceder a fin de determinar si existe un exceso poblacional y garantizar un umbral sostenible que permita la compatibilidad de su protección con la de la actividad agraria. 

Una de las causas que hay detrás del creciente número de ataques de buitres a la ganadería valenciana es la falta de alimentos que encuentran en los comederos o buitreras. Por ello, AVA-ASAJA solicita a la Administración autonómica que mejore la gestión de este tipo de comederos y que consensue con el sector la puesta en marcha de otros nuevos con las máximas garantías sanitarias.

Por último, AVA-ASAJA exige a la Generalitat un sistema más ágil y justo de las indemnizaciones que reciben los ganaderos perjudicados por la muerte de sus animales debido al ataque de los buitres. Asociados consultados lamentan que el teléfono que la conselleria de Agricultura habilita para estos siniestros a veces tiene activado el buzón de voz y los técnicos tardan varias horas en ofrecer una respuesta diligente. A ello cabe sumar las largas distancias que deben recorrer los veterinarios para certificar las circunstancias de la muerte del ganado y la carga burocrática que acarrea al afectado el proceso para solicitar la indemnización. La asociación critica que el tiempo de pago también es excesivo, ya que en algunos casos se prolonga varios años.

El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, denuncia que “el buitre es el último ejemplo del descontrol de la fauna salvaje y de la deficiente gestión de las administraciones ante este problemón. No hay un censo actualizado y sostenible de su población, no hay suficiente alimento en los comederos, no hay una respuesta competente ante los ataques, no hay indemnizaciones que compensen las pérdidas económicas y burocráticas... El sector agropecuario se siente desprotegido y razones no le faltan”.

Aguado advierte de que “o la clase política se pone las pilas con este tema o le saldrá muy caro no solo al mundo agrario, sino al conjunto de la sociedad, porque no hablamos únicamente de 30 millones de euros en pérdidas anuales para el sector sino de riesgo de transmisión de enfermedades, destrozos en centros urbanos, accidentes de tráfico e, incluso, ataques cada vez más frecuentes a personas”.

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