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l equipo técnico ganadero de INTIA, formado por especialistas en veterinaria y encargado de asesorar a profesionales del sector ganadero, ha constatado un incremento de la presencia de garrapatas en zonas rurales de Navarra en las últimas semanas. Además, en comparación con años anteriores, se advierte de una serie de cambios en la distribución geográfica de este parásito al extenderse hacia zonas situadas más al norte y de mayor altitud de la Comunidad Foral. Se cree que esta situación ha podido estar propiciada por las altas temperaturas y los meses inusualmente secos.

Este tipo de parásitos se muestran especialmente activos desde la primavera y hasta el otoño. Cada especie de garrapata tiene diferentes necesidades medioambientales, lo que hace que se puedan encontrar activas en cualquier época del año, aunque en nuestra zona la mayor actividad aparece a partir de la primavera. 

Las garrapatas son artrópodos parásitos hematófagos, que significa que se alimentan de la sangre del hospedador, sea animal vertebrado o persona, y están clasificados en dos grandes grupos: duras (ixódidos), que poseen un caparazón de quitina y que son las que con más frecuencia parasitan el ganado, y blandas (argósidos), que carecen de caparazón.

La mayoría de las especies de garrapatas poseen un cuerpo redondeado, que es la parte visible cuando está en el animal, y un órgano bucal diseñado para perforar la piel de los vertebrados y alimentarse. 

Cuando una garrapata no está sujeta al hospedador, es muy sensible al medio que le rodea y necesita unas determinadas condiciones de humedad, temperatura y luz para su supervivencia. En este sentido, las garrapatas que parasitan al ganado, tienen como reservorios u hospedadores a los animales silvestres como roedores o aves. Para completar su ciclo biológico, todas las especies de garrapatas necesitan ingerir sangre de vertebrados y aunque la mayoría de picaduras son indoloras y causan síntomas leves, pueden ocasionar alteraciones directas y transmitir enfermedades graves. En el caso de las personas la enfermedad de Lyme, por citar alguna, y también enfermedades graves a animales, domésticos y salvajes, como babesiosis, theileriosis, piroplasmosis y anaplasmosis.

Por este motivo, desde INTIA se recuerda que son importantes los programas de vigilancia y control de garrapatas, así como la aplicación de medidas individuales de prevención de picaduras. En este sentido y dado que las garrapatas son vectores de diversas enfermedades, es importante tomar precauciones en esta época del año para evitar sus picaduras, teniendo en cuenta el progresivo incremento en las últimas décadas de enfermedades infecciosas derivadas de la acción de estos parásitos como consecuencia del cambio climático.

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