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El pasado 17 de noviembre, tras casi once meses de negociación, la organización agraria ASAJA-Sevilla y CC.OO. de Sevilla han firmado un preacuerdo para la renovación del convenio del campo de Sevilla, el más importante del campo español por el número de trabajadores (120.000) y empresas agrarias que se ven afectadas (26.000) por este acuerdo laboral.

La mesa de negociación, que se constituyó el 20 de diciembre de 2021, la integran: ASAJA-Sevilla, en representación de los empresarios agrarios, y CC.OO. y UGT en representación de los trabajadores. Si bien, ya desde la primera reunión, la UGT, el sindicato minoritario en el campo sevillano, mostró su falta de voluntad negociadora, rehuyó las posibilidades de acuerdo y eludió su responsabilidad, dejando todo el peso de la negociación sobre las espaldas del resto de actores.

Este torpedeo constante y continuo no ha impedido que ASAJA-Sevilla y CC.OO. siguieran trabajando para alcanzar un acuerdo en menos de un año, todo un logro, especialmente si se tiene en cuenta cual es el entorno de la provincia, donde la mayoría de los convenios colectivos están pendientes de renovación. Un logro doble, puesto que se alcanza en un ejercicio particularmente convulso por diversos factores (invasión rusa de Ucrania, incremento de los costes de los insumos, sequía y una nueva PAC muy lesiva para Sevilla) y marcado además por la entrada en vigor de una reforma laboral aprobada de espaldas al campo y con graves lagunas en relación a la actividad agraria, por lo que de hecho la reforma y su adaptación han constituido uno de los focos prioritarios de la negociación.

En este ámbito laboral reformado el sector necesita de seguridad jurídica, y ha sido precisamente este ejercicio de responsabilidad para con todo el sector (empresarios y trabajadores) lo que ha llevado a ASAJA-Sevilla y a CC.OO, la organización sindical mayoritaria en la mesa, a trabajar muy duro para alcanzar un acuerdo que actualice las relaciones laborales en el campo.

ASAJA lamenta la actitud de UGT, que desde un primer momento se empeñó en no negociar y planteó por toda propuesta la vuelta, diez años después, a su plataforma negociadora para el convenio de 2012, una propuesta trasnochada y caduca tras dos crisis económicas, una pandemia y una reforma laboral que cambia todo el marco de la contratación laboral en el campo.

Con su actitud inmovilista y su propuesta retrógrada, UGT estaba marcando desde el primer minuto su senda en la negociación, la misma que han seguido los responsables del campo de Sevilla de este sindicato en los dos convenios precedentes: levantarse de la mesa y eludir la firma de un acuerdo razonable para los agricultores y los trabajadores de Sevilla, anteponiendo intereses ajenos al sector.

Un preacuerdo razonable

Tal como ya anunció ASAJA  tras la firma del preacuerdo con CC.OO. el pasado 18 de noviembre el nuevo convenio renovado, con una vigencia de cuatro años, contempla un incremento salarial de un 9% y una profunda renovación en aras a su adaptación al nuevo marco regulatorio que ha traído la reforma laboral.

La principal novedad es la adaptación al campo de Sevilla de la figura del trabajador fijo discontinuo, para lo que se han arbitrado fórmulas para optimizar su encaje y concretar aquellos detalles en los que no se extiende la nueva Ley pero que son básicos para permitir una correcta organización del trabajo.

Respecto a los aspectos salariales, el nuevo convenio, en línea con los que se han firmado en el último año en España, establece una subida salarial de un 9% a lo largo de los cuatro años de vigencia (3%, 2,5%, 2% y 1,5%). Asimismo, en caso de que se produzcan nuevas subidas del SMI, las partes se comprometen a adecuar los salarios que queden por debajo.

Este preacuerdo es un documento de una gran solidez: serio, meditado y trabajado.  Establece las bases de esta adaptación del campo de Sevilla al nuevo marco laboral, por lo que resulta incomprensible que UGT, el sindicato minoritario en el campo de Sevilla, se levante una vez más de la mesa de negociación. Una actitud que se ha convertido ya en un hábito, pues este es el tercer convenio del campo de la provincia que no suscribe este sindicato.

ASAJA-Sevilla lamenta la actitud retrograda e inmovilista con la que ha acudido UGT a las reuniones: sin iniciativa, sin contrapropuesta y sin voluntad de negociación. Reclamando, diez años después, la vuelta a la plataforma de negociación que presentaron en 2008.

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