Agronews Castilla y León
  • La organización cree que las bajas reservas de agua no se deben a la acción de los profesionales del campo.

La organización agraria ASAJA quiere recordar que estamos ante la sequía por falta de precipitaciones, acentuada con olas de calor nunca hasta ahora vistas, y que las restricciones del agua de riego van a ocasionar pérdidas muy importantes. Por eso la organización agraria exige a la Confederación Hidrográfica del Duero, a la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil y a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, que tanto en cauces regulados como en los no regulados, se revisen las dotaciones necesarias para cumplir los caudales ecológicos y se deriven más aportaciones para el riego de tierras de cultivo y prados.

"Los caudales ecológicos se han aumentado en los  últimos años sin el consenso con el sector agropecuario que ha visto cómo se reducen las dotaciones de agua para riego ocasionando pérdidas que son más patentes en años de sequía como este", apuntan desde la organización.

Respecto a los regadíos con agua de pantanos y canales del Estado, ASAJA pide que se reduzcan las reservas de los pantanos limitándolas a garantizar el suministro a las poblaciones, y que el resto se libere, si es necesario, para sacar adelante la actual cosecha, pues si no se remata bien la campaña de riego las pérdidas pueden ser cuantiosas en cultivos como el maíz.

En los ríos no regulados y en los cauces altos de los ríos, por encima de los pantanos, ASAJA pide que se suspenda la prohibición de tomar agua del caudal ecológico, pues en la situación económica actual consideran que "debe de primar la producción y rentabilidad de las explotaciones, debe de primar la gestión del agua para producir alimentos. Los ríos leoneses con caudal no regulado, que sufren un fuerte estiaje, siempre se han secado en gran parte de su cauce, y no por ello se ha atentado contra la naturaleza y sus valores".

Al contrario otras asociaciones, ASAJA opina que el deterioro de los ríos no está vinculado a la actividad de la agricultura y la ganadería, "que se ha llevado a cabo siempre y en muchos territorios de montaña con más intensidad en otras épocas, está vinculado al desarrollo urbano y en particular a los vertidos de aguas residuales no tratadas o deficientemente depuradas", afirman.

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